La décimo quinta edición de la Copa Mundial fue en Estados Unidos. La FIFA decidió que fuera en el país del beisbol y el futbol americano no por su palmarés en el futbol mundial, sino por el dinero de patrocinadores, estadios de primer nivel y vías y medios de comunicación sin parangón.
Para la eliminatoria mundialista, 147 selecciones disputaron uno de los 24 pases para asistir a la tierra del "Sueño Americano". Arabia Saudita, Grecia, Nigeria y Rusia, participaban por primera vez en el evento. Cabe aclarar que los rusos habían participado en 1990 aún como la Unión Soviética.
El mundial empezó con poca difusión entre los medios deportivos estadounidenses, pues para ellos el "soccer" era el deporte del futuro...y siempre lo sería. La afición se ausentó en la primera ronda, pero en octavos las gradas lucieron a reventar.
Las primeras sorpresas
Colombia no pasaría de la primera fase; el "Pibe" Valderrama, atónito, sólo se mesaba su hirsuta cabellera. Los camerunenses todavía con Roger Milla, fueron unos fantasmas después de su excelente Mundial de Italia.
México avanzaba en primer lugar de su grupo, por encima de Italia. Arabia Saudita, en su primer participación, avanzaba a octavos de final. Estados Unidos avanzaba en su evento, lo que atrajo a la afición a las tribunas.
Sin embargo, en la fase de cuartos sólo hubo una sorpresas: Italia, Brasil, y Suecia pasaban a las semifinales, pero la gran campanada la dio Bulgaria, pues bajo el mando de Hristo Stoichkov, Iordan Letchkov, Ilian Kiryakov y Krassimir Balakov, acabaron con la poderosa Alemania 2-1.
Ya con las series entre Brasil-Suecia e Italia y Bulgaria, las semifinales estaban listas. Italia, con un genio llamado Roberto Baggio, superó a los duros búlgaros 1-2, en un partido que sufrieron de más los trasalpinos.
Brasil, cuyas figuras eran Romario, Bebeto, Branco y Dunga, sólo por mencionar, apenas pudo horadar el marco sueco, que estaba protegido por Thomas Ravelli. Romario, enfundado en un inusual playera color azul rey, cabeceó un centro entre dos torres suecas, que permitieron el remate del llamado "Baixinho" o chaparro. Con ese tanto llegaban a la final.
No hubo samba, pero sí lágrimas
El Rose Bowl de Los Ángeles, California, se vistió de gala para celebrar la final de la Copa del Mundo. Italia y Brasil, dos de las tres selecciones que eran tricampeones del mundo, se disputarían la supremacía del futbol mundial.
Sin embargo, durante 90 minutos y el tiempo extra los jugadores parecieron atornillados a la cancha. Ni Bebeto ni Romario, por Brasil, ni Baggio ni Daniele Massaro, por Italia, pudieron anotar en una de las finales más decepcionantes en la historia.
En la tanda de penales, el disparo de Marcio Santos fue atajado por Gianluca Pagliuca; pero el gran Franco Baresi, el mejor líbero en la historia del futbol y quien ese partido era el último en Mundiales, erró su oportunidad.
Derrumbado sobre el pasto, el portero brasileño reconfortó al veterano defensa, quien ya empezaba a llorar por él, por su pueblo. La samba empezaba a escucharse, mientras una rapsodia triste sonaba en los corazones italianos.
Romario conviritó su gol; lo mismo que Demetrio Albertini. Branco y Dunga cobraron bien desde los once pasos para los cariocas; mientras que Alberigo Evani marcaba para los tanos. Daniel Massaro mandó un disparo que Taffarel atrapó.
Con el 3-2 a favor de Brasil, Roberto Baggio tenía en sus botines la posibilidad de seguir tirando penales o darle el título al rival. Con las piernas temblándole, el medio italiano mandó el balón por encima del arco. Mientras los jugadores sudamericanos se abrazaban, Baggio se quedó frente a la portería, con los brazos en la cintura sin saber qué hacer.
El "10", el talento italiano, lloraba desconsolado mientras sus compañeros lo abrazaban. Sólo él y Baresi, fueron los grandes héroes y villanos de Estados Unidos 1994. Mientras que Brasil, después de 24 años se hacía con el cuarto título en su historia. Tetracampeones, en un partido que sólo tuvo de bueno los penales.
Colombia, la mejor generación; el fracaso del Mundial
El cuadro dirigido por Francisco Maturana fue el mejor que se recuerde en la historia de Colombia. Logró su calificación en tercer lugar de la Conmebol en un partido sin precedentes: ganó 5-0 a Argentina en el Monumental de River Plate, en una obra maestra dirigida por Carlos Valderrama y secundada por Faustino Asprilla y Freddy Rincón.
Aquel "baile" fue motivo de halagos dentro y fuera de Sudamérica, incluso se le cosideró como uno de los favoritos para llevarse la Copa del Mundo. Sin embargo, la magia se esfumó en Estados Unidos.
En un grupo relativamente fácil (Rumania, Estados Unidos y Suiza), los cafeteros no pudieron pasar a la segunda ronda: primero cayeron 1-3 contra los rumanos; los estadounidenses los vencieron 2-1.
En ese partido contra los anfitriones, Andrés Escobar, un defensa de muy buenas hechuras, tuvo la mala suerte de provocar un autogol. De regreso a casa fue acribillado por una persona quien le reclamó su error.
Finalmente, Colombia venció 2-0 a los suizos, pero fue una victoria de trámite pues su participación en la justa deportiva había acabado.
Argentina sin brújula; Maradona, dopado
Durante la primera fase del Mundial, Argentina tuvo un excelente paso y nuevamente se colgaba el título de equipo favorito. Despachó a los griegos 4-0, y después acabó con los nigerianos 2-1.
Tras el partido contra los africanos, se celebró un control antodopaje, pero la sorpresa fue que Diego Maradona dio positivo por estimulantes y fue expulsado de la competencia. Este sería el inicio del fin para los pamperos.
Primero, Bulgaria ganaba 0-2 en su enfrentamiento directo, pero en octavos de final Rumania sorprendió al derrotarlos 3-2, y los mandó de regreso a Buenos Aires. Como en el caso de los colombianos, la afición no pudo disfrutar de Maradona en la última Copa que disputaría en su vida.
Anécdotas
Durante las eliminatorias asiáticas, Irak tuvo una decepcionante participación que le impidió obtener un boleto a la justa mundialista de Estados Unidos. Como escarmiento, las autoridades de aquel país decidieron que los seleccionados jugaran un partido con un balón de cemento.
Oleg Maskaev fue el primer jugador en anotar cinco goles en un Mundial. El ruso hizo los tantos en la goleada de 6-1 sobre Camerún en la fase de Grupos. Sin embargo, no pudo llevar a su selección a la ronda siguiente.
Desde 1979 el triunfo de la revolución islámica en Irán prohibió la transmisión de partidos a la población. Fue hasta 1994 que permitieron visualizar la justa mundialista, pero cuando las cámaras tomaban las tribunas, en lugar de ver a los afcionados estadounidenses observaban a espectadores con túnica a la usanza iraní. Bendito montaje.
Según la página Todos los Mundiales, la policía de la región holandesa de Bramante decidió que las personas que cometieran infracciones de tránsito pagarían con cárcel los días en los que su selección jugara.
"Striker", un perro futbolistas, fue la mascota del evento. Aunque los canes son los mejores amigos del hombre, en ninguna edición anterior se les ocurrió utilizarlos.
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Publicado 15:51 h. 11-04-2010
Estados Unidos 1994: Brasil, tetracampeón

Estados Unidos 1994 Foto: FIFA
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