Brasil dio hoy al planeta un anticipo de lo que se espera para la próxima Copa del Mundo que organizará en 2014 en un país que, de acuerdo con su presidente, Luiz Inácio Lula Da Silva, estará contento de recibir a los fans de todo el mundo.

En un evento festivo, alegre, de acuerdo con la idiosincrasia del muy futbolero país, la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA) y la Confederación Brasileña de ese deporte (CBF), hicieron el lanzamiento de la competencia que regresará, luego de casi 30 años el gran torneo a un país latinoamericano.

La identificación gráfica del próximo Mundial representa dos manos verdes y una amarilla que se entrelazan y así dan forma a la figura del trofeo que remata con la cifra 2014 en color rojo y que se disputará ese año en el país amazónico, que presentó a algunas de sus figuras pretéritas.

Tras reconocer los resultados acuñados en Sudáfrica que a su parecer fueron positivos, Luiz Inácio Lula reiteró su beneplácito por obtener la sede de ese torneo que pretende sea el mejor que se haya jugado hasta entonces.

Posteriormente, a su salida del evento celebrado en el Centro de Convenciones de esta ciudad y en declaraciones a Notimex, así como a medios de su país, el carismático presidente no ocultó su alegría tras el acto que lanzó ya formalmente el torneo brasileño y resaltó el desempeño de los equipos sudamerianos que intervinieron en esta justa.

"Argentina, maravilloso; Paraguay, maravilloso; Chile, maravilloso, Brasil, maravilloso y Uruguay, también maravilloso", exclamó al hacer una parada de un minuto ante periodistas de su país y el representante de esta agencia.

Al referirse al torneo, hizo festivas y emotivas alusiones en portugués a la provincia de Pernambuco y mandó saludos a los torcedores de su país, que seguramente estarán alegres con la organización del torneo.

También externó su deseo de que en 2014, Perú, un país ausente del Mundial, desde 1982 y que es vecino geográfico de Brasil, pueda participar en esa justa.

Con este torneo, Latinoamérica volverá a albergar un Campeonato Mundial de Futbol, lo que no ocurría desde el de México en 1986.