Jugadores como Amare Stoudemire y el alero Carmelo Anthony, de los Knicks de Nueva York, en sendas entrevistas concedidas a la cadena de televisión ESPN, han declarado que los profesionales podrían formar su propia liga si no se soluciona el conflicto laboral.

"Estamos dispuestos a formar nuestra propia liga para que los aficionados puedan disfrutar del baloncesto", declaró Stoudemire, que al igual que Anthony no considera jugar en el extranjero como han hecho ya otras figuras de la NBA.

El proyecto de una liga paralela formada por los propios jugadores no es precisamente la mejor solución para los profesionales de la NBA y de ahí que el director ejecutivo del sindicato, Billy Hunter, haya establecido una reunión en Los Ángeles para explicar donde se encuentra situado actualmente el conflicto.

Hunter quiere dejar bien claro a todos los profesionales en el encuentro cara a cara los detalles de donde se encuentra la posición de la liga y la del propio sindicato.

Otro objetivo de la reunión es reafirmar la unidad que hay en torno a la gestión que realiza el sindicato y reiterar que su disolución como habían pedido algunos de los agentes más importantes ya no es la mejor opción para sus intereses.

Mientras la sociedad estadounidense muestra su rechazo a este tipo de conflictos laborales de profesionales que tienen salarios millonarios cuando en el país hay 14 millones de parados y más de 46,2 que viven en la pobreza, el mayor número en 52 años.

Tampoco entienden cómo en las negociaciones entre dueños y jugadores nunca se habla de reducir los costos que tienen que pagar los aficionados por ir a ver los partidos de baloncesto, que cada vez se hacen más prohibitivos.

Pero quizás lo que más frustra y ofende a los estadounidenses es que la mayoría de los nuevos campos que han sido construidos por los distintos equipos de la NBA fueron financiados con impuestos locales, que les toca pagar a todos los residentes.