Dicen que irle a Pumas es un sentimiento que se lleva dentro del corazón. Ser aficionado o jugador de la UNAM se vive intensamente: los nervios siempre están a flor de piel.

Así lo refiere Efraín "Chispa" Velarde, quien desde los 12 años entró a la cantera universitaria, su segunda casa, como dice, cumpliendo el sueño de niño de jugar con el equipo de sus amores.

Su afición a Pumas quedó sellada durante un partido que los auriazules jugaron contra Toros Neza, de ahí el amor al equipo.

La historia pesa en la Universidad, ser campeón de México en seis ocasiones y una de las canteras más importantes del país, es aparte de orgullo sentido una responsabilidad, "es un equipo de los grandes y eso tiene un valor agregado", concluyó Velarde.