La noche cayó sobre el Santiago Bernabéu. Real Madrid empató 1-1 (global 1-2) contra Lyon para repetir por sexta ocasión consecutiva la caída en la fase de octavos de final de la Liga de Campeones.

Los cerca de 300 millones de euros invertidos para fortalecer a los Merengues, como respuesta al triplete conseguido por Barcelona en 2009 (Copa del Rey, Liga y Champions League), no fueron suficientes.

El dinero no pesó lo suficiente. Los jugadores tienen la magia: Kaká, Cristiano Ronaldo, Raúl y demás tropa no pueden levantar en las competencias europeas, a pesar de que en el torneo local son líderes.

En noviembre de 2009 Alcorcón, un modesto equipo de Segunda División B, eliminó de la Copa del Rey a los dirigidos por Manuel Pellegrini 4-1 global, con la inolvidable goleada de 4-0 en el juego de ida. En partido de vuelta, con el Bernabéu repleto, sólo pudo marcar un tanto.

Esta se convirtió en la segunda ocasión consecutiva en que el conjunto madrileño se quedaba en la primera ronda de la Copa del Rey, y el primer gran descalabro para un cuadro formado para robarse Europa con el futbol.

La única competencia que puede, y debe, ganar es el título de la Liga Española, aunque Barcelona es su principal rival, junto con la inseguridad que hoy tiene el equipo en su seno. Aun levantando el trofeo, no salva la desastrosa campaña.

Todos apuntan a que Pellegrini saldrá del banquillo y José Mourinho lo relevará en la dirección blanca. Más euros por gastar.