El nuevo presidente de la Asociación de Sumo de Japón (JSA), Teruyuki Nishimori, abogó por acabar de una vez por todas con la influencia de la Yakuza, crimen organizado japonés, en este milenario deporte de lucha y pasatiempo nacional nipón.

Después de tomar posesión el viernes como presidente del principal órgano del sumo, también conocido como Hanaregoma, dijo que este deporte debe cortar sus lazos con el crimen organizado con urgencia, si quiere restituir su buena reputación, informó la agencia local Kyodo.

La revelación de una red de apuestas ilegales que implicaba a un gran número de personas vinculadas al mundo del sumo, en las que supuestamente mediaba el crimen organizado, ha llevado a este deporte a una de sus peores crisis de imagen.

Este escándalo le costó el puesto a Musashigawa al frente de la JSA, organismo que decidió ayer poner al frente de la cuestionada institución a Hanaregoma, cuyo establo no se ha visto afectado por ninguna acusación de apuestas ilegales.

El escándalo lo destapó en mayo el semanario Shincho, al asegurar que el ozeki (cam­peón) Kotomitsuki ha­bría participado en apuestas ilegales sobre partidos de béisbol, supuestamente organizadas por la Yakuza, lo que le habría llevado a acumular deudas de hasta 100 millones de yenes (907 mil 429 euros).