Cheick Kongo y Patrick Barry dieron sobradas muestras de por qué el Ultimate Fighting Championship monta los eventos más emocionantes de todos los deportes de combate. Sin lugar a dudas ambos luchadores ganaron con merecimiento el encabezado del evento luego de que Nate Marquardt no aprobara sus exámenes médicos previo a su combate con Rick Story.

El oriundo de París, Francia, renació de las cenizas como el Ave Fénix noqueando de forma espectacular a su rival en el primer asalto de un combate que daba la impresión que no llegaría a definirse por decisión de los jueces ya que ambos luchadores arrojaron sus golpes con malas intenciones desde el inicio del pleito.

Los primeros segundos del round fueron de estudio. Barry, condecorado kickboxer, trataba de conectar con las patadas bajas pero recibía la misma medicina de su rival. Kongo sacaba provecho de su ventaja en el alcance de brazos y con movimientos circulares evitaba ser un blanco fijo para el potente noqueador de Nueva Orleans. ¨HD¨ Barry acortaba el ring en busca de su oponente y hasta intentó llevar la pelea a la lona. Con un voleo de derecha, golpeó al francés en la parte posterior de la oreja, afectando su centro de gravedad y llevándolo a la lona.

Poco se le puede recriminar a un Barry que fue por el remate cuando tuvo a su rival visiblemente sentido y se encontró con una contra sorpresiva y espectacular cuando parecía que Kongo no tenía noción de tiempo y espacio. Barry no dudó y lo pagó. En su combate frente a Mirko Crocop, apenas un año atrás, pecó por ser demasiado respetuoso del poder de fuego de su rival e ídolo. Esta vez, fue un poco descuidado e ingenuo bajando su guardia y yendo por el jonrón. El crédito debe ir para un Cheick Kongo que logró absorber un tremendo castigo y se aferró a la cintura como un ahogado lo haría con un salvavidas.

Dan Miragliotta, referí de este combate, demostró su oficio, otorgándole una segunda oportunidad al de la academia Wolfslair de Inglaterra, que, conmovido, pudo sacar un manotazo de zurda, acabando con las aspiraciones de Barry. La hazaña del francés será recordada como uno de los mejores nocauts y remontadas de la historia del UFC. Kongo se mostró satisfecho por la tarea cumplida y con pocas palabras se dirigió a los espectadores:

¨Fue perfecto. Tenía que ganar esta pelea. Estoy realmente contento¨.

Cheick Kongo es un dolor de cabeza para todos aquellos pesados que no logren llevarlo a la lona. Para llegar a lo más alto de su división, deberá seguir trabajando en sus defensas frente a los derribos y en sus escapes desde el suelo. Si logra mejorar en esos aspectos, será un retador al título en un futuro próximo. Además de la victoria, Kongo embolsó un cheque de 50.000 dólares por el nocaut de la noche.