En el Super Bowl XLIV sólo hubo un ritmo... el de los Santos. En su primer intento, el equipo de Nueva Orleans consiguió el triunfo en el evento más importante de la NFL.
El jugador más valioso del encuentro y del torneo, Drew Brees, el mariscal de campo recibió un gran apoyo de sus compañeros, y fue justo el gran corazón del equipo, la clave para derrotar a los Potros que también tuvieron a un gran líder: Payton Manning.
Los Potros marcharon la marcha de los Santos, pero entre los dos equipos ofrecieron un gran espectáculo.



























/templates/img/lists/bullet-white.gif)





