¿Has escuchado esa frase que dice “nadie está peleado con su dinero”? Seguramente sí. Este dicho hace alusión a lo que todos buscamos: tener una relación sana con nuestro dinero, y en este caso, con nuestras inversiones.

Recordemos que invertir es una forma de poner a trabajar nuestro dinero, por eso esta vez queremos enseñarte tres sencillos pasos que te ayudarán a hacer las paces y tomar el control de tus inversiones. 

 

1. Mantén tus aportaciones. Las aportaciones recurrentes potencializan la posibilidad de mejores resultados en nuestras inversiones en el futuro. Por eso, es importante que mantengamos –la mayor parte del tiempo- un excedente en dinero para destinarlo a nuestra inversión.

Sí, seguramente estás pensando que para incrementar el monto excedente necesitas generar más ingresos, sin embargo, una solución para hacerlo es controlar mejor tus gastos. De hecho, éste es el primer paso para construir la trayectoria de aportaciones que nos llevará a una inversión rentable. 

 

2. Adquiere valor. Cuando adquirimos un producto de inversión, debemos tener claro los argumentos que sustentan que nuestro dinero se apreciará en el tiempo si lo usamos. Es decir, debemos conocer el producto a fondo, no sólo cómo funciona sino también las formas en que genera valor, pues existen productos que a corto tiempo parecen atractivos, sin embargo, al paso del tiempo no lo son tanto; y por el contrario, existen productos que en horizontes más amplios de tiempo generan un potencial mayor de apreciación.

Por eso te sugerimos que revises constantemente que tus expectativas de inversión se estén cumpliendo de acuerdo a lo que te llevó a adquirir ese producto.

 

3. Monitorea el desempeño. Evaluar el desempeño de nuestra inversión es necesario para poder lograr nuestros objetivos, sin embargo, a menudo lo hacemos en periodos muy cortos de tiempo, lo que nos puede mandar señales confusas e incluso contrarias a lo que esperábamos del producto, esto sin tomar en cuenta aquellas ocasiones en que revisamos el desempeño del producto en momentos que el mercado pasa por un momento de volatilidad, lo que nos puede llevar a tomar decisiones que afecten el desempeño futuro de nuestras inversiones. 

Por eso es importante que antes de asignar recursos a un producto obtengas toda la información de su evolución en el tiempo y, principalmente, que sea congruente con el mismo horizonte que tienes en tu objetivo.

Por ejemplo, si deseamos invertir para el retiro, sin duda conocer el desempeño en más de una década del producto a invertir puede ser de gran utilidad. Como se mencionaba previamente, el rendimiento pasado no es garantía del rendimiento que se pueda experimentar en el futuro, pero sí nos permite entender la eficiencia del producto al ajustarse a las condiciones de los mercados financieros.

Lo anterior, nos lleva a considerar todo momento como adecuado para poner en práctica cualquiera de los puntos previamente señalados y comenzar a tener un mayor control e influencia sobre nuestras inversiones.