La propuesta de paquete económico para 2017 incluirá medidas “agresivas” en materia de reducción del gasto, pues ésta es la mejor manera de mantener finanzas públicas sanas y fortalecer la estabilidad macroeconómica, anticipó el sector privado.

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) recordó que a más tardar el próximo 8 de septiembre se presentará al Congreso el paquete económico 2017, en el que se espera que las autoridades hacendarias incluyan una estrategia de gasto.

En esta ocasión, continuó, ésta será posiblemente la principal manera de mantener sanas las finanzas públicas, ya que en materia fiscal tal parece que se mantiene el compromiso de no elevar la carga tributaria ni instrumentar nuevos impuestos, al menos hasta el final del sexenio.

Será interesante ver cómo se estructura el marco macroeconómico sobre el cual se apoyará la elaboración del paquete económico, sobre todo cuando las estimaciones de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se han ajustado respecto a lo previsto en el documento de “Precriterios 2017”, que se dio a conocer en abril pasado, consideró.

En su reporte semanal “Análisis económico ejecutivo”, refirió que el pasado 22 de agosto se dio a conocer la baja del PIB en el segundo trimestre de 0.2 por ciento, que confirmó lo que ya había anticipado el INEGI en su estimación oportuna del comportamiento de la economía.

Ese mismo día, la Secretaría de Hacienda anunció una corrección a la baja de su pronóstico para el presente año, al ubicarlo en un rango de entre 2.0 y 2.6 por ciento, refirió el organismo de investigación y análisis del sector privado.

Mencionó que la economía mundial sigue sin repuntar, en especial Estados Unidos, principal socio comercial y fuente importante del impulso del aparato productivo mexicano, y no hay señales de una recuperación significativa en los próximos meses.

De hecho, esto ha sido un factor relevante en la decisión de la Reserva Federal (Fed) estadounidense para mantener sin cambio sus tasas de interés, comentó el CEESP.

Afirmó que fortalecer la estabilidad macroeconómica es fundamental en este contexto, y la mejor manera de hacerlo es un programa de gasto eficaz y transparente, uno que contribuya realmente a impulsar la actividad económica y al mismo tiempo cumpla su función como factor de redistribución de la riqueza.

Estimó fundamental que el gasto público sea eficiente, pero dadas las condiciones ya no sólo es indispensable la buena asignación de los recursos, sino una reducción importante en todo el gasto.

Expuso que la relación deuda total a PIB, considerando al saldo histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) como el indicador más amplio de deuda pública, fue equivalente a 46.9 por ciento hasta el primer trimestre del año, y se espera que al finalizar el ejercicio ascienda a 50 por ciento.

Si esto se cumple, en los primeros cuatro años del sexenio la deuda total se habrá incrementado en el equivalente a 13.6 puntos del PIB, calculó el organismo.

Si bien los planes de las autoridades apuntan en la dirección correcta al estimar una disminución de medio punto porcentual en los RFSP para 2016, de tal manera que representarían 3.0 por ciento del PIB, la velocidad con que se intenta ajustar esta variable es menor en la que se incrementó la deuda total, anotó.

Sostuvo que fortalecer la estabilidad macroeconómica implica consolidar las finanzas públicas, para lo cual es indispensable una reducción importante del gasto público que contribuya a regresar a un balance primario superavitario suficiente para evitar que la deuda total siga al alza como porcentaje del PIB.

Además, que contribuya a reducir las presiones de la cuenta corriente, que en la primera mitad del año registró un déficit de 15 mil 449 millones de dólares, cifra equivalente a 3.0 por ciento del PIB, refirió.

En su opinión, el superávit primario necesario para evitar que la deuda siga al alza como proporción del PIB debe ser de 1.5 por ciento del PIB, equivalente a cerca de 300 mil millones de pesos, que sería la necesidad de ajuste del gasto.

Esa cifra, abundó, se deriva de que la tasa de crecimiento de la economía es muy inferior a la tasa de interés que se paga por la deuda, 2.3 por ciento frente a 5.0 por ciento, por lo cual la deuda sólo por intereses se incrementa más rápido que el PIB.

En este contexto, estimó, sería deseable y nada extraño que en el paquete económico para 2017 se observen medidas más agresivas en materia de reducción del gasto, lo que contribuiría incluso a reducir el déficit de la cuenta corriente con su positivo efecto sobre el tipo de cambio.

“El Congreso de la Unión, en una actitud responsable, deberá apoyar y propiciar que tengamos un superávit primario lo más cercano a 1.5 por ciento del PIB”, consideró el CEESP.

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