El escritor mexicano Alvaro Enrigue, autor de la obra "La muerte de un instalador", comentó que los géneros del arte se nutren entre sí y a la vez compiten por el espacio, es decir, las novelas tratan de moverse a la velocidad del arte contemporáneo y viceversa.
En entrevista con Notimex, realizada hoy en el Atrio de San Francisco, en esta capital, el narrador de la obra literaria "Hipotermia" mencionó que esa velocidad, de ambas artes, "produce una conversación que termina siendo lenta".
"Básicamente están en comunicación constante, y todo es discurso y gramática. Todo tiene una política y termina produciendo un enunciado moral, pero las artes contemporáneas se han distanciado voluntariamente de lo discursivo, digamos de lo narrativo", añadió.
La novela, abundó, aunque tuvo un momento de auge experimental, hace tiempo que ha vuelto a instancias más conservadores, pero eso no quiere decir que ha dejado de comunicar.
"Creo que al arte contemporáneo tiende a no narrar, en cambio, la novela sí, pero no la plástica ni las artes visuales, porque al distanciarse de la figuración, se fueron distanciando naturalmente de cualquier propuesta narrativa", aseveró.
Los valores ilustrados son cuestionados con mayor claridad, es decir, "el arte no habla de otra cosa, sino de sí mismo, e igual pasa con la novela".
"Ahora ya no, pues la novela sólo sirve para ser novela, y el arte funciona de la misma manera, digamos que la realidad se ha fragmentado y las artes han respondido a esa fragmentación", apuntó el escritor Alvaro Enrigue.
Este último, en compañía del crítico de arte Octavio Avendaño, se dirigió al piso nueve de la Torre Latinoamericana para hablar sobre la instalación contemporánea "Lugar cero. Jardín radial aquí y ahora", de Jerónimo Hagerman.


























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