La delgada línea amarilla habla de un grupo de cinco hombres que fueron contratados para pintar las señalizaciones del pavimento, en donde los personajes encontrarán los límites entre el bien, el mal, la risa, la desesperanza, la vida y la muerte con retos que les cambiarán la vida para siempre. La cinta mexicana expone otro lado de México, fuera de representaciones del crimen organizado, es una comedia honesta y sencilla con muchos matices llenos de humor.

“La cinta está fuera de lo que se hace en estos tiempos, no muestra una historia del crimen organizado, ni hay sangre. Quería hacer una comedia realista, no una comedia rosa. Me parece que es otra cara de México, más real y decirle al mundo que también existe este país con gente buena”, señaló en entrevista el director Celso García.

La cinta mexicana, ópera prima de Celso García, tuvo locaciones en la ciudad de San Luis Potosí, que cuenta con la producción ejecutiva de Guillermo del Toro.

“Al inicio del rodaje estaba inquieto por trabajar con estos actores tan experimentados, todos ellos fueron muy cercanos a mí, siempre aportando, dando consejos y abiertos a los comentarios. Hubo mucha colaboración, principalmente de Damián Alcázar, eso fue básico. Aparentemente es una historia muy básica: cinco hombre que le encomienda pintar una raya amarilla que conecta dos pueblos. Cuando propuse el largometraje, muchos cuestionaron su realización y sugirieron hacerlo un corto, pero siempre estuve necio de que había una historia que contar, porque mi idea era construir las relaciones, a través de los sueños rotos; al final es una metáfora del camino que van recorriendo en la vida”.

El road movie muestra al espectador una historia de caminos que terminan y otros que inician, de hombres que ríen y lloran, a veces juntos, a veces solos, recorriendo la carretera en una camioneta Pick-up de 1976.

“Como director y guionista este es el momento más importante, uno trabaja todos estos años para que el público vea la película, para que haya una reacción a tu trabajo, buena o mala, este es el momento. Estoy satisfecho que por fin llega a las salas de cine”.

Damián Alcázar, Silverio Palacios, Gustavo Sánchez Parra y Américo Hollander protagonizan la historia.

“Estoy muy contento con la película que se estrenará en septiembre. Me parece una ópera prima que está muy bien contada. Es una historia difícil de contar, pero es muy divertida. Es una historia que tiene su fuerza en lo sutil y la capacidad de contar con redondez sobre cinco hombres que tienen que convivir, sorteando obstáculos y tomando decisiones colectivas. Se trata de una película a la que le tengo gran cariño, muy modesta, sin efectos especiales pero con un gran sentido humano", añadió Damián Alcázar.

Mientras tanto, Joaquín Cosío confesó que el filme logró contar una historia que está llena de silencios, pero con momentos memorables.

"Es muy sencilla, una cuadrilla de trabajadores que son contratados para pintar una raya amarilla, cuando antes se dividían así los sentidos de las carreteras, y trata simplemente de las relaciones que se generan entre estos personajes. Es una película que me gustó muchísimo a pesar de ser tan simple, tengo que confesar que cuando la estábamos filmando nos preguntamos si iba a cantarse algo porque había mucha intimidad, las relaciones eran en silencio, no había demasiados textos y pensábamos un poco sobre el ritmo, lo que iba ocurrir; sin embargo, fuimos los primeros sorprendidos con un resultado tan satisfactorio".

El dato

44 festivales ha recorrido la película y ha ganado 22 premios, entre ellos del público y el jurado. Se estrenará el 2 de septiembre con 150 copias.

¿De qué se trata?

La delgada línea amarilla es el viaje de cinco hombres que son contratados para pintar la línea divisoria de una carretera que conecta dos pueblos de México. A bordo de una vieja camioneta, inician el trabajo de más de doscientos kilómetros de asfalto y pintura amarilla que deberán completar en menos de quince días. Cinco solitarios que, por azares del destino, se unen con el único propósito de ganar unos pesos, pero sin buscarlo, este viaje cambiará su manera de ver y entender la vida. Al finalizar el recorrido, comprenderán que existe una delgada línea entre el bien y el mal; entre la risa y el llanto; entre la vida y la muerte.