Desde el Drácula hispano, los vampiros no hacían su aparición en las pantallas hablando español. En El Vampiro, Fernando Méndez no sólo toma abiertamente al personaje de Bram Stoker y lo ubica adecuadamente en el contexto mexicano, sino que además se anticipa, a la sensual versión del conde que haría el británico Christopher Lee en los filmes de la productora Hammond.

Dráculas clásicos como Germán Robles y otros más reveladores como en la versión del El Santo contra Drácula que provocó una censura por mostrar a un conde con deseos sexuales y que en su época fue censurado, el género de terror fue basto en México durante una corta época.