Mucho (nos) ha pasado desde aquella noche en septiembre en donde el Estado desapareció a 43 normalistas de la Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. Pero a dos años, parece que a nosotros, la sociedad civil, cada vez nos desgasta más, aburre o deja de sorprender hablar sobre el tema. Más allá de nuestra personal indiferencia, existen, todavía, 43 familias que siguen sin conocer el paradero de sus seres queridos. 

Su camino no ha sido fácil. Las desacreditación constante, desde ciertos medios hacia el Comité de Padres, el GIEI o el EAAF han mermado nuestro criterio y empatía. Dudamos sobre la legitimidad de la búsqueda y justificamos la tragedia con detalles. Ya no nos sentimos convocados y en nuestra autoalienación hemos abandonado a 43 familias que siguen pidiendo nuestra solidaridad. 

Ellos no van a abandonar su búsqueda. La exigencia es clara: la presentación con vida de los 43. Y no la cambiarán. No deberían. Además, el caso no está cerrado: desde julio se aprobó un Mecanismo Especial de Seguimiento con la CIDH para continuar lo recomendado por el GIEI. Acompañar a los padres es necesario, así recordamos que lo ocurrido no puede permanecer impune. 

Ayotzinapa nos atravesó a todos. Nos sacó a la calle ante la impotencia. Nos hizo llorar, buscarnos, abrazarnos. Valorar a nuestros cercanos y empatizar con el de al lado. Volteamos y no estábamos solos. Nos dimos cuenta de algo que ya sabíamos pero que no nos gusta aceptar: nuestras instituciones no (nos) sirven. Nos matan. Nos desaparecen. Y les tenemos mucho miedo.

Se cumplen dos años y olvidarnos de los 43 es olvidar nuestra historia y nuestra capacidad de construir memoria, es obstaculizar cualquier tipo de justicia. ¿Recuerdas eso que te impulsó a salir, a lo mejor por primera vez, a las calles en 2014? ¿La indignación del #YaMeCansé? ¿El coraje de las bolsas plantadas por Tomás Zerón? ¿Recuerdas todo lo que Ayotzinapa movió en ti? Los 43 siguen desaparecidos, sus familiares los siguen buscando. No olvidemos que alguna vez, desde lo más profundo, acompañamos su andar. Creíste en ellos. A dos años, imposible olvidar. 

Hay que volver a sentir: ¡Vivos los queremos!    

Checka y Bosque colaboran en Ibero 90.9