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Respetable público, está usted equivocado si es de los inocentes que creen que las siglas de Profeco tienen que ver con proteger a los consumidores. Vaya error. La Profeco, Procuraduría Familiar Especializada en Caprichos y Ocurrencias, es gobernada por una Barbie gourmet, por una niña bien (altanera) que responde al nombre de Andy Benítez (¿no la conoces goooeiii?), quien pasa a ser la hija del procurador de esa dependencia familiar, Humberto Benítez Treviño  (#PapiBeto).

Ahí le va. Andy, la niña bien (prepotente) llegó el viernes al Máximo Bistro, un restaurante que siempre está atascado en la Roma y que a menudo suele hacerse bolas con las reservaciones (hay varias historias al respecto). La niña bien (necia) quería a #ProductoDeGallina una mesa afuera, pero no había disponibles, así que esperó, se desocupó alguna que luego le fue asignada a otros comensales que ya estaban en el restaurante y que la habían pedido para poder fumar. Sí, el restaurante también tiene mesas en la calle, en la esquina de Tonalá y Zacatecas. ¿Eso de dar servicio en las banquetas es legal? Bueno, pues la Barbie Benítez o sea la Lady Profeco, se molestó porque no le dieron ese lugar a ella y armó tremendo pancho. Habló con su papi, el procu, #PapiBeto y le dijo #PapiHazmeUnParo y mándame inspectores de Profeco (ahora le queda más claro lo que significan esas siglas, ¿no?) y así clausurar este naco restaurante. El papi le cumplió el capricho a su hija, la niña bien (indignada) que entonces tuiteó: “Pésimo servicio, no tienen educación... No volvería nunca”. 

Y de ahí ya se imagina usted el circo: la dueña del lugar salió a defenderse “no, que esto es un abuso”, los inspectores “empujando comensales”, poniendo sellos, buscando cualquier pretexto de incumplimiento (como el de “vender mezcal que no es espadín”) y luego las patrullas, las sirenas, los vecinos, no que tú, que yo, que vas y chiflas a tu quién sabe quién... Lo peor que le puede pasar a un espectáculo de esta naturaleza provocado por una niña bien (consentida)  es tener alrededor tuiteros que graben con sus smarthphones (goooeiii) esta oda al influyentismo, la ópera prima del influyentismo escrita con tinta priista por la Profeco. Los inspectores al ser grabados por los hipsterreporteros salieron corriendo a encerrarse en sus camionetas. ¡Alabadas sean las redes sociales! Y ahora, para desgracia de la Lady de Profeco, la Barbie Bistro, todos ya nos enteramos de su berrinche de niña bien (mandona).

Hasta ahora #PapiBeto no ha presentado su renuncia. No sé si esa deba ser la solución. ¿Qué sigue? ¿Un #NoTePreocupesHumberto de parte de su jefe Enrique Peña Nieto? ¿Ese es el nuevo rostro de la Profeco? De ser así, el amolado y no siempre bien vilipendiado consumidor mexicano puede ir pensando en darse un tiro desde ya.