Este lunes entraron en vigor en el Distrito Federal reformas que permiten castigar con 36 horas de prisión a los revendedores.

Y si no quieren ir a prisión, quien sea sorprendido revendiendo boletos tendrá la opción de pagar una multa que va de los 21 a los 30 días de salario mínimo, es decir, los revendedores tendrán que pagar entre mil 207 y mil 724 pesos.

Según datos de la Consejería Jurídica del Distrito Federal de 2009 a la fecha se han detenido a mil 411 revendedores, de los cuales 980 fueron remitidos a los Juzgados de Justicia Cívica Itinerante, que se instalan a las afueras de los eventos públicos que se realizan en el Distrito Federal.