Había un tiempo en el que pensábamos que ser responsable significaba beber el agua y reciclar la botella donde ésta venía. Pero hoy, una masa creciente evidencia lo dañino que es la industria del agua embotellada para la economía y la ecología del mundo moder­no. Esto es por la cantidad de combustible que se consume en trasladar las botellas, para ser rellenadas con agua.

La empresa Tapped estima que, tan sólo en EU, 18 millones de barriles de combustible son utilizados cada año para transportar el agua embotellada.

El empresario estadounidense Benjamin Gott se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo con el agua embotellada en marzo de 2008 y se le ocurrió un concepto brillante, que antes no existía en la industria de 16 mil millones de dólares del agua embotellada: el agua en caja.

“Fue más un concepto de diseño y la mayor parte del tiempo la pasamos pensando en algo que realmente creció a ‘realmente pienso que podemos hacer esto”, explica Gott.

Los nuevos recipientes de 950 ml están he­chos, en 85%, de materiales sustentables para el me­dio ambien­te. Además, toda vez que los recipientes pueden comprimirse para su transportación, sólo ocuparían 5% de un trailer, en lugar de los cinco contenedores que tomaría trasladar el mismo número de piezas, si se tratase de botellas de plástico.

¿Puede ponerse mejor?
Sí. Una vez que la compañía se vuelva rentable, Gott planea donar 20% de las ganancias a organizaciones sin fines de lucro, las cuales se dediquen a proyectos de reforestación, así como a temas de suministro de agua.