El ambiente se siente frío a pesar de que el sol pega directo. El silencio de los trabajadores es prueba de la concentración que mantienen a cada minuto. Es la lumbrera de la construcción de la Línea 12 del Metro.

En este punto empezaron los trabajos de la también llamada Línea Dorada, en septiembre de 2008 y es ahí mismo donde la excavadora, bautizada La Rielera, ingresó al subsuelo de la ciudad para cavar el túnel por donde correrán los trenes.

En la lumbrera laboran aproximadamente 50 personas bien sincronizadas, cuidándose la una a la otra, y es que trabajar en un lugar de alto riesgo de sufrir un accidente no es fácil.

La Rielera pesa cerca de las mil toneladas, tiene 10 metros con 11 centímetros de ancho, una longitud de 105 metros y cualquier descuido en las maniobras podría resultar fatal.
Lonas con leyendas re­cordando que “su seguridad es lo más importante” y que “alguien los espera en casa”, adornan el hoyo donde trabajan.

Sin embargo, todos confían en todos. No son desconocidos.
Son electricistas, soldadores, mecánicos, carpinteros, ingenieros, técnicos, topógrafos y operadores que han manejado otros escudos y otras excavadoras.

Han estado juntos en varias obras de túneles, lumbreras y puentes, se puede decir que ésa es su especialidad.

El sonido de una sirena anuncia que una dovela (parte de los anillos que forman la pared del túnel) se está moviendo y se debe tener precaución. Para los trabajadores es normal el peligro, así es su labor.

Entre taladros, martillazos, motores de máquinas, de bomba y de transformadores, transcurren las horas para el primer turno. Un segundo grupo entra al quite y continúa con las labores.

Lleva su experiencia a la Línea Dorada

Daniel Ramírez es sobrestante electricista. Se en­car­ga de supervisar los movimientos de todo lo que tie­ne que ver con la electricidad que le es suministrada a La Rielera.

Daniel acumula más de 30 años trabajando en distintas obras importantes, donde ha aportado su experiencia y se ha retroalimentado de cada una de ellas.

“Es bonito, es una satisfacción ayudar a construir estas obras. Aprendemos de las nuevas tecnologías por- que cada máquina es diferente en su funcionar”, dijo.

En sus manos está el colocar las extensiones de cable de 13 mil 200 voltios, un cable de alta tensión que alimenta el transformador que da energía a La Rielera.

Su experiencia

Lleva más de 30 años trabajando en túneles.
Las obras: El río de la compañía, hidroeléctrica El Cajón, el colector semiprofundo de Iztapalapa, el colector semiprofundo Obrero Mundial, el colector de Canal Nacional, en el colector de Texcoco El Salado y varias más.