La guerrilla de las FARC anunció el domingo que cesará definitivamente sus hostilidades a partir del primer minuto del lunes como parte de un proceso de paz que está en su recta final y terminará con cinco décadas de conflicto armado interno.

El comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Rodrigo Londoño, alias Timoleón Jiménez o Timochenko, hizo el anuncio en la capital cubana pocos días después de que la guerrilla y el delegado del presidente Juan Manuel Santos cerraran sus conversaciones de paz tras casi cuatro años de diálogo.

"Nunca más padres enterrando a sus hijos e hijas caídos en la guerra", afirmó. "En mi condición de comandante... ordeno a todos nuestros mandos, a todas nuestras unidades, a cada uno de nuestros y nuestras combatientes a cesar el fuego y las hostilidades de manera definitiva".

"Las rivalidades y rencores deben quedarse en el pasado", agregó.

La noticia coincide con otra notificación de Santos para un alto al fuego por parte de los militares que correrá a partir del lunes 29 de agosto.

El gesto es el más reciente de una cadena de acuerdos y señales de disminución de las hostilidades en ambas partes que preparan la firma formal de la paz, la cual se llevará a cabo en algún momento entre el 20 y el 26 de septiembre, cuando los colombianos acudirán a un plebiscito para decidir si aceptan o no el texto rubricado y negociado en Cuba desde finales de 2012.

Sectores ligados al expresidente colombiano Álvaro Uribe se mostraron contrarios al proceso y no aceptan que las FARC se reincorporen a la vida política civil.

El acuerdo se basó en una agenda preestablecida de seis puntos: los problemas de la tierra, la participación política, el combate al narcotráfico, el resarcimiento a las víctimas y los mecanismos de verificación de lo convenido.

Por su parte, Santos anunció el viernes un cese del fuego que entrará en vigor el lunes 29 de agosto. Hasta entonces el mandatario se había mostrado contrario a detener la ofensiva militar contra las FARC, que según expertos cuentan con unos 7.000 combatientes.

Actualmente esa guerrilla se encontraba en un cese del fuego temporal desde julio de 2015, mientras que el gobierno se abstenía de realizar bombardeos, aunque esto no evitaba algunos choques o enfrentamientos locales.

Sin embargo, las decisiones de ambas partes para hacer de estos ceses del fuego algo definitivo significan una suerte de adiós a las armas.

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