La nueva tumba del beato Juan Pablo II, en la nave derecha de la Basílica de San Pedro del Vaticano, atrajo a miles de personas en las últimas horas pese a haber pasado ya dos días de la beatificación del Papa polaco.

Poco después de la apertura del templo vaticano la mañana de este martes, a las 07:00 horas local (05:00 GMT), la zona en torno a la capilla de San Sebastián, morada definitiva de Karol Wojtyla, registró un atasco de personas que avanzó lentamente.

El flujo de peregrinos que entraba en la basílica encontraba inmediatamente una fila la cual transitaba primero ante la estatua de “La Piedad” de Miguel Angel y después frente a la capilla donde, debajo del altar, fue depuesto el féretro con las reliquias del beato.

En esa zona no se avanzaba, sino a pequeños pasos a causa de la multitud que era encanalada gracias a un sistema de vallas; al pasar ante la tumba los gendarmes vaticanos invitaban a la gente a no pararse demasiado tiempo en el lugar, para permitir la circulación.

Bajo el altar de la capilla de San Sebastián sólo era posible ver una lápida de mármol con la inscripción “Beatus Ioannes Paulus PP. II”; muchos de los peregrinos tomaron fotografías mientras otros tantos querían pararse un momento a rezar.

Según datos de la sala de prensa del Vaticano más de 350 mil personas veneraron los restos del beato Wojtyla en los últimos días, desde el domingo pasado, cuando comenzó el desfile de personas tras la beatificación hasta la noche de ayer.