El Cártel de Sinaloa, que encabezan Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael "El Mayo" Zambada, tendió sus redes hasta los militares confinados a esa región para atacar en conjunto a la agrupación de los Beltrán Leyva, sus rivales.

El diario Reforma publicó que soldados asegurados por la PGR declararon que integrantes del grupo delictivo se acercó a elementos del Ejército para hacer “mancuerna” contra los Leyva.

El Cártel ofreció a los soldados adscritos a la Tercera Región Militar, con sede en Mazatlán, dar datos y proporcionar domicilios de sus enemigos para que fueran capturados.

Según la información derivada del interrogatorio a los elementos castrenses, se buscaba un doble golpe, primero, la organización de Guzmán y Zambada tendrían limpio el camino y, segundo, el gobierno podría utilizar la captura como un logro contra el narco.

Así lo precisó el subteniente de Infantería, Reymundo Morales Merla, quien fuera capturado el 12 de junio y encarcelado el 2 de septiembre de 2009 en el penal de Chilpancingo, Guerrero.

"Me dijeron que mi trabajo iba a ser simple, que él no quería que se calentara su plaza, que su gente no tenía que estar en las calles, ni afuera, que su misión era otra”, comentó el militar.

Agregó: “No me iban a pedir información que me comprometiera, que al contrario, me iban a dar (direcciones de) casas de seguridad de gente extraña que llegara para quitarlos de encima”.

Una de las peticiones que hizo la organización a Morales Merla fue la de cuidar al “Vicentillo”, hijo de Mario Zambada, cuando llegara al puerto de Mazatlán.

Según comentó el militar, el Cártel de Sinaloa no le pidió información sobre los operativos del Ejército en la zona, sólo que limpiara el camino de integrantes de los Beltrán Leyva.

Atestiguó que “El Mayo” Zambada goza de protección institucional que no ha sido desmantelada, y que llega hasta la SIEDO y el Ejército.