Felipe Bravo Mena, ex presidente nacional del PAN y actual coordinador de la oficina anticorrupción de ese instituto político, apuntó y descargó todas sus balas hacía Sonora y Monterrey. Ayer dio a conocer que el PAN investigará y se enfocará en la actuación de dos de sus militantes quienes están acusados de corrupción. Bajo esa lógica irán al banquillo de los acusados el ex gobernador sonorense Guillermo Padrés y la ex presidenta municipal de Monterrey, Margarita Arrellanes, ambos protegidos, o al menos promovidos en su tiempo, por Gustavo Madero, lo que desatará aún más la confrontación con Ricardo Anaya.


Luis Miranda, nuevo secretario de Desarrollo Social, llegó a su nuevo encargo con el pie izquierdo e incluso los priistas en el Congreso ya piden entre ellos que pronto sea removido, pues consideran que es otro frente que afecta la popularidad del presidente Enrique Peña Nieto. Los panistas y perredistas también coinciden en que este funcionario es insostenible, pues creen que su primera misión es “bajar” recursos federales para apoyar al PRI en las elecciones del próximo año, en el Estado de México.


José Antonio Meade, secretario de Hacienda, empezó su primer día en su segunda etapa como titular de las finanzas públicas, con la presentación del Paquete Económico 2017 el cual apenas revisó. El funcionario fue arropado por decenas de diputados priistas que aseguraron que lo apoyarán en todo el proceso de adaptación y defensa del presupuesto del próximo año. Meade ya conoce la dependencia y se mueve como pez en el agua, a tal grado de que en Hacienda se encontró con mucha gente que dejó en puestos clave desde el sexenio de Felipe Calderón.

 

Luis Videgaray, ex secretario de Hacienda, se tomará unas vacaciones después de su decisión de renunciar al gabinete a consecuencia de la que podemos considerar mala decisión de recomendar al presidente Enrique Peña Nieto la reunión con Donald Trump. Nos aseguran que Videgaray tiene mucho coraje con un grupo de amistades y conocidos con los que se lograron los contactos para que Trump decidiera venir a México de forma tan rápida pero sin cumplir su palabra de respetar lo dicho en privado. Por el contrario, Trump sigue dando entrevistas con versiones diversas sobre lo que platicaron Peña Nieto y él.