Augusto Gómez Villanueva, el veterano priista, tuvo un regreso muy ajetreado a la política. Resulta que fue designado como presidente decano de la mesa directiva de la nueva Asamblea Legislativa de la Ciudad de México, pero los morenos de Andrés Manuel López Obrador se encargaron que su flamante puesto no fuera un día de campo, debido a que el asambleísta Javier Quijano protestó por haberle dado ese puesto, el cual desde su óptica le correspondía a Bernardo Bátiz. Al final, se pudo instalar esta Asamblea, la cual aprobará la primera Constitución de la Ciudad de México, pero los de Morena ya pusieron el ritmo con el que van a discutirla, por lo que al priista le esperan meses de mucho jaloneo. Gómez Villanueva fue un priista de cepa en tiempos polémicos del echeverrismo.

Agustín Basave, ex presidente nacional de PRD, anduvo muy gustoso por Durango, pues atestiguó el arribo de la alternancia en aquella entidad. El legislador, a su paso por la dirigencia del Sol Azteca, apoyó --con una alianza-- al candidato del PAN, José Rosas Aispuro, quien tendrá seis años para comprobar que su gobierno será diferente al defenestrado PRI. El Güero, como le dicen los duranguenses detalló los cuatro ejes rectores que habrán de impulsar: 1) transparencia y rendición de cuentas, 2) gobierno con sentido humano y social, 3) estado de derecho y 4) desarrollo con equidad.

Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la Ciudad de México, no quiso entrar de lleno a uno de los temas más polémicos que habrá que tocar en la nueva Constitución de la capital mexicana. Se trata del derecho a la vida que el PRD y antes, Mancera, apoyaron a capa y espada y después convirtieron en una bandera de la Ciudad. Pero ahora, la alianza no pública pero sí muy hablada, entre el PAN y perredistas en la Ciudad de México hizo que el tema de derecho a la vida no se tocara, y se quedara en la lista de encorchetados hasta nuevo aviso.