El clero alto en la Nueva España era algo ostentoso, como recibían rentas y sueldos vestían con lujos y riqueza. No era raro ver en su ropa metales y piedras preciosas.

En tanto el clero bajo, el que vivía en los pueblos y que subsistía sólo con las limosnas, portaba zapatos corrientes, chaqueta de lana china llamada rompecoche, capote negro, sombrero redondo y bastón.

Esta última indumentaria era la que caracterizó al cura Hidalgo durante su estancia en el pueblo de Dolores.