No hay de otra, o lo pruebas o te quedas con las ganas de saber. Esa filosófía es la que la Nasa aplica para diseñar helicópteros más seguros.

De hecho, esta es la segunda prueba de “chatarrización” de un helicóptero que la Nasa lleva a cabo.

Y tuvo un gran impacto, porque el chasis del helicóptero se colapsó, el parabrisas se rajó u los ocupantes salieron volando, tal como los ingenieros lo querían.