La Constitución de Cádiz sirvió para que españoles y latinoamericanos emprendieran el camino hacia la democracia, a pesar de sólo haber tenido vigencia durante cinco años, destacó el historiador Miguel León-Portilla.

Durante la conferencia magistral “Algunas paradojas lingüísticas y fácticas en la Constitución de Cádiz”, recordó que ese documento incluyó el principio de representatividad en las cortes, dejando de lado decisiones unipersonales de la monarquía, lo que provocó algunas persecuciones políticas años después.

También incluía el posicionamiento de una América autónoma, libertad económica para los habitantes de esta parte del mundo y, lo que es quizá más relevante, un interesante debate sobre las castas.

En la conferencia, durante un coloquio organizado por la UNAM con motivo de los 200 años de la Constitución de Cádiz, León-Portilla externó que con ello se hizo una contribución a la humanidad al pronunciarse claramente contra la discriminación racial.

Tan es así, dijo, que la pluralidad cultural a la que hacía alusión el documento fue apenas retomada en México recientemente con las modificaciones a los artículos 1 y 2 constitucionales, conocidas popularmente como “Ley Indígena”.

El antropólogo, maestro emérito de la UNAM, enfatizó en que esa constitución tuvo clara influencia en el desarrollo de la lengua española como se conoce en la actualidad, al incluir vocablos entonces novedosos, pero ahora de uso corriente, como la soberanía.

Planteó que los constituyentes de Cádiz se daban entre sí tratamiento de “vuestra soberanía” en referencia a la representatividad popular que ostentaban, con lo que se concibió la idea de que la soberanía reside en la gente.

El documento comentado durante la conferencia estuvo vigente de 1812 a 1814, y en un segundo periodo de 1820 a 1823, aunque su importancia es capital 200 años después de su promulgación.