El invierno más crudo que ha vivido Mongolia en 30 años causa severos estragos entre la población de la provincia de Tuv.

Para proteger a sus animales del frío, los residentes los albergan en sus chozas.

La familia de Battsetseg (quien alimenta con biberón a los bebés del becerros) ha perdido al 50 por ciento de su ganado, pero la ola de frío azota al 68 por ciento de las provincias de Mongolia.

El gobierno declaró estado de emergencia y solicitó la ayuda internacional para aliviar el impacto de las intensas nevadas y frío.

La ONU activó el programa “dinero por trabajo” a través del cual los residentes recibirán un pago a cambio de que entierren los cadáveres del ganado muerto para prevenir infecciones y contaminación cuando el hielo comience a derretirse.