Luego de la concurrida ceremonia celebrada en la Plaza de San Pedro, en Roma, ante más de 110 mil asistentes donde se canonizó a la Madre Teresa de Calcuta, el anfitrión, el Papa Francisco, quiso celebrar de una particular manera el hito religioso.

En el aula de las audiencias, específicamente en el Aula Pablo VI, el máximo pontífice invité a más de mil personas de escasos recursos y “sin techo”, a celebrar a la Santa de los pobres con un almuerzo. 

Y el menú escogido fue pizza napolitana, hecha, justamente, por mano de obra especializada traía desde la ciudad de Nápoles. Los cocineros estarían bajo las órdenes del célebre pizzero Vincenzo Staiano, quien dirigirá la preparación en suculentos hornos de leña, los que deberían otorgar el sabor correcto a las pizzas.

La pizza napolitana

La receta original de la pizza originaria de la ciudad de Nápoles se distingue de otros tipos de pizzas redondas por su masa tierna y delgada pero con bordes altos. De hecho en algunas zonas de italia, pizza napolitana es sinónimo de pizza redonda.

La gracias de esta pizza es su masa, que debe elaborarse a partir de masa de pan sin grasa, luego debe ser estirada a mano sin tocar los bordes, y debe ser horneada para que quede húmeda y suave, no demasiado cocida.

Las dos preparaciones más tradicionales de la cocina napolitana solo dan dos opciones para preparar la salsa:

Marinera. Con tomate, ajo, orégano y aceite de oliva extravirgen.

Margarita. Con tomate, queso mozzarella, queso de búfala o fior di latte, albahaca y aceite de oliva extravirgen.