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Gerardo Flores Gómez, El Tatuado, uno de los principales implicados en el homicidio de cinco personas, cuyos cuerpos fueron localizados en diciembre pasado en las instalaciones de la Federación de Estudiantes de Guadalajara, se entregó este martes con agentes investigadores de la Procuraduría de Justicia del Estado.
El Tatuado contaba con una orden de aprehensión por el asesinato de cuatro los estudiantes de la Universidad de Guadalajara, y del padre de uno de ellos. El implicado acudió a las oficinas de la PGJE en la calle 14 en donde rindió declaración y aceptó su relación en los hechos.
A decir de las autoridades, Flores Gómez se comprometió a revelar más datos sobre otras personas vinculadas en el multihomicidio, además reconoció haber colaborado directamente en la muerte de los estudiantes y el padre de familia.
La participación de El Tatuado se estableció gracias a las declaraciones de Gerardo Godoy Solano, alias El Cihua, quien es procesado en el Juzgado Décimo Penal por el delito de homicidio calificado.
Junto con el El Cihua retuvieron a tres menores de edad de 17, 15 y 13 años, quienes fueron remitidos al Juzgado Primero Especializado en Justicia para Adolescentes.
El 2 de febrero la Procuraduría de Justicia del Estado obtuvo de un juez penal ocho órdenes de aprehensión en contra de integrantes de la FEG, entre ellos Gerardo Godoy Solano, alias El Cihua, quien estaba arraigado; el presidente electo del organismo, David Castorena, y el mismo Tatuado, quien era velador del complejo.
La tarde del 9 de diciembre de 2011, el comerciante Armando Gómez Gallardo, de 56 años, su hijo Francisco Ismael Gómez Saucedo, de 21, y los amigos de éste Gabriel Morán Cervantes, de 17 años; Juan Pablo Valentín Guerrero, de 16, y Francisco Javier Carrillo García, de 17, llegaron al edificio de la FEG para reclamar las “cuotas” que le imponían para permitirle vender sus productos en la calle.
Según las declaraciones de los implicados, El Tatuado fue quien disparó contra el comerciante y su hijo en la oficina de David Castorena, y en presencia de él, molestos porque no les agradó el reclamo de las cuotas. El crimen fue perpetrado con un arma calibre .32 que fu hallada días después.
Después, otros integrantes de la FEG, acuchillaron a los tres amigos que acompañaban a padre e hijos, para no dejar testigos.
Los cuerpos los llevaron a uno de los patios del inmueble de la FEG en donde los enterraron e incluso les arrojaron cal para esconder los olores de la putrefacción. Familiares que denunciaron la desaparición del comerciante y los cuatro menores, hicieron que la PGJE cateara las instalaciones de la Federación y localizaran los cuerpos, pero para entonces, los implicados habían escapado.
Se supo que la alfombra de la oficina de David Castorena fue quemada fuera del edificio, pues quedó machada por la sangre de las cinco víctimas.






























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