Los croatas meditan hoy a quién votar este domingo en unas elecciones anticipadas debido a la inestabilidad política y en las que la falta de un claro ganador puede abrir la puerta a un complicado proceso de formación de Gobierno.

Alrededor de 3,8 millones de electores croatas están llamados a elegir a los 151 diputados del Parlamento (Sabor) por segunda vez desde el pasado mes de noviembre.

Las encuestas coinciden en que el Partido Socialdemócrata (SDP) será el ganador con muy poco margen, aunque ni esta fuerza ni la Unión Democrática Croata (HDZ, conservadores) podrán nombrar un Gabinete sin el apoyo de varios socios.

Según los sondeos, los socialdemócratas ganarían entre 55 y 62 escaños y la HDZ entre 53 y 56.

De confirmarse estas predicciones, la formación de Gobierno se anuncia tan o más difícil que tras los comicios de noviembre.

Entonces, la HDZ y sus aliados obtuvieron 59 escaños, frente a los 56 de la coalición encabezada por el SPD.

Tras dos meses largos de negociaciones, la HDZ formó un Ejecutivo con el partido centrista Most tan inestable y con tan fuertes disensiones internas que sólo duró medio año.

Most, más cercana al centro-derecha, lograría ahora unos doce escaños, seguida del partido anarquista Zivi Zid y varias formaciones menores, mientras que tres escaños se destinan a los croatas de la diáspora y otros ocho para las minorías.

Descartada en principio una gran coalición, las dos fuerzas principales necesitarían cada una más de un socio para lograr la mayoría parlamentaria suficiente.

El viernes por la noche, dos horas antes del comienzo de la jornada de reflexión, terminó el último debate televisado entre los dos candidatos a convertirse en el próximo primer ministro del último país que entró en la Unión Europea, ambos juristas y diplomáticos de algo menos de 50 años de edad.

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El ex primer ministro (2011-2015) Zoran Milanovic, presidente del SDP, se mostró apasionado e impulsivo frente al dirigente de la HDZ, Andrej Plenkovic, más templado.

El eurodiputado Plenkovic, por su parte, insistió en que "todo puede resolverse por medio del diálogo con nuestros socios en la Comisión Europea. Pelearse con todos no lleva a ninguna parte".

La polémica se refirió a cómo el Gobierno de Milanovic enfrentó en 2015 las dificultades financieras que sufrieron miles de croatas que tenían créditos en francos suizos cuando subió la cotización de esa moneda.

El Gobierno adoptó entonces una ley para convertir esos créditos en euros, una medida que criticó la CE alegando que perjudicaba a los bancos.

La mayor diferencia en relación a las elecciones del año pasado es que la campaña ha sido más moderada, lo que se atribuye a que Plenkovic sustituyó en junio al hasta entonces jefe de la HDZ, Tomislav Karamarko, de posturas mucho más derechistas y nacionalistas.

Plenkovic ha anunciado un viraje respecto a su antecesor, si bien Milanovic asegura que la HDZ "sigue igual, pero como un Frankenstein con cabeza de modelo".

La campaña ha abundado en promesas difíciles de cumplir, como los 180.000 nuevos empleos de que habla la HDZ o los 140.000 que anuncia el SDP en un país en que la tasa del desempleo es del 16 por ciento.

La realidad es que la economía croata salió en 2015 de una recesión de seis años --se contrajo un 12 por ciento-- y que este año el crecimiento podría superar el 2 por ciento, mientras que la deuda pública supera el 87 por ciento del PIB.

Según los analistas consultados por Efe, para poder ir devolviendo sus deudas sin caer en apuros (en 2017 vencen varios créditos muy elevados), Croacia necesitaría tener un crecimiento anual del 5 o el 6 por ciento. 

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