El ámbito laboral de México estuvo marcado en 2011 por la recuperación del empleo, la cifra más baja de huelgas estalladas, la virtual cancelación de la reforma a la Ley Federal del Trabajo y la renuncia del responsable de la política en la materia, Javier Lozano Alarcón.
Los conflictos más visibles fueron los aún no resueltos del Sindicato Mexicano de Electricistas y de la aerolínea Mexicana de Aviación, así como las inconformidades por el incremento de 4.2 por ciento a los salarios mínimos para 2012.
A pesar del entorno mundial complicado para el empleo, debido a una desaceleración económica en Estados Unidos y la crisis financiera de varios países de Europa, México logró evitar despidos masivos y recuperó plazas.
Los reportes de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) señalan que al final del año se habrán creado unos 650 mil empleos formales y verificables en el registro de altas del Instituto Mexicano del Seguro Social.
La tasa de desocupación descendió a cinco por ciento los últimos meses, y de las naciones que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), incluidas las economías más fuertes del mundo, fue la que tuvo mejor comportamiento.
En lo referente a paz laboral, el informe anual de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) resumió la situación al señalar que en lo que va de la presente administración se han registrado sólo 94 huelgas, la cifra más baja de los últimos 20 años.
La preservación de la paz entre los factores de la producción es uno de los principales activos de la política laboral del gobierno del presidente Calderón, pues la mayoría de los 54 mil 563 emplazamientos que ha recibido la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA) se han resuelto mediante el diálogo.
Tales cifras son de ponderar al examinar los primeros 59 meses de las últimas administraciones gubernamentales: en la gestión del ex presidente Carlos Salinas de Gortari se registraron 699 huelgas, en la de Ernesto Zedillo, 256, y en la de Vicente Fox, 211.
Una de las asignaturas pendientes de 2011 es la reforma laboral, pues las iniciativas que presentaron en el Congreso de la Unión tres principales fuerzas políticas, los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) están congeladas.
La fracción legislativa del PAN y el gobierno fueron los más interesados en que prosperaran los cambios a la Ley Federal del Trabajo, y ofrecieron apoyar el proyecto presentado por el PRI, aunque rechazó la del PRD; todo estaba listo para que se sometiera a votación en el último periodo ordinario de sesiones del Congreso.
Sin embargo, de última hora y argumentando que en su diseño no se había consultado suficientemente al sector obrero, los diputados del PRI alargaron los tiempos para su discusión y eventual aprobación hasta que se agotó el año y la reforma no pasó.
Otro tema que estuvo presente prácticamente todo el año en el ámbito laboral del país, fue la eventual renuncia del titular de la STPS, Javier Lozano Alarcón, quien tenía aspiraciones políticas rumbo a los comicios federales de 2012, pero el 20 de julio anunció su declinación y sostuvo que apoyaría la propuesta de Ernesto Cordero.
Posteriormente, el miércoles 14 de diciembre, se hizo oficial la dimisión de Javier Lozano a la STPS y confirmó que registraría su solicitud para competir por la candidatura del PAN a un escaño de mayoría el próximo año.
En su lugar, el presidente Felipe Calderón nombró a Rosalinda Vélez Juárez, quien hasta ese momento se había desempeñado como titular de la Procuraduría Federal de la Defensa del Trabajo (Profedet).
La ahora titular de la STPS señaló que buscará que se respeten los valores inherentes al trabajo decente, la equidad de género y los derechos laborales, y que seguirá insistiendo en que se concrete la reforma laboral que necesita México.
Por el lado de las organizaciones sindicales, uno de los conflictos no resuelto es la demanda del Sindicato Mexicano de Electricistas de que se les restituya su fuente de trabajo a más de 16 mil ex trabajadores que no se liquidaron.
Tras varias acciones azarosas de los inconformes, entre ellas la ocupación del Zócalo capitalino, poco antes de las fiestas de septiembre el SME entabló diálogo con la Secretaría de Gobernación y tomó la determinación de retirar el plantón a cambio de resolver sus demandas.
Tras la trágica muerte del titular de la Secretaría de Gobernación, Francisco Blake Mora, se interrumpió la mesa de diálogo y en noviembre se reanudaron las pláticas con el nuevo encargado de la política interior, Alejandro Poiré.
En cuanto al conflicto de la compañía aérea Mexicana de Aviación, los trabajadores de tierra, pilotos y sobrecargos ven como pasa el tiempo y no hay un inversionista que haya probado tener dinero suficiente y disponible para reestructurarla.
Los grupos interesados han incumplido de alguna forma con los requisitos para que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y el juez del concurso mercantil al que está sometida la empresa, Felipe Consuelo, den su aval para la reestructura.
Ante la incertidumbre y a un año y medio de que la empresa suspendió operaciones, Lozano Alarcón sugirió a los trabajadores demandar sus liquidaciones: el juez anunció que el 10 de febrero de 2012 se sabrá el desenlace de la aerolínea más antigua y emblemática de México: reestructura o quiebra.
Otro tema que generó controversia en 2011, fue la determinación de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos de fijar en 4.2 por ciento el incremento a dicha percepción, pues a pesar de que en el consejo de representantes el voto del sector obrero fue a favor, centrales sindicales se dijeron inconformes.
La Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) fue la primera en anticipar que se requería cuando menos 10 por ciento de aumento, y encabezó varias movilizaciones, mientras que la Confederación de Trabajadores de México (CTM), avaló el aumento, aunque varios de sus dirigentes señalaron que es insuficiente.
La Unión Nacional de Trabajadores se pronunció contra de ese incremento, demandó un cambio de modelo económico en el país y advirtió que en 2012 promoverá el voto contra de candidatos y partidos que se oponen a favorecer a la clase obrera.
Otro de los acontecimientos que conmocionó al ámbito laboral en 2011, fue el accidente minero en el municipio de Sabinas, Coahuila, en el que murieron 13 trabajadores y un menor de edad resultó con graves lesiones.
La sombra de Pasta de Conchos, donde años atrás murieron 67 mineros en la unidad de carbón, envolvió a la minería nacional y reveló que en ese renglón no se ha resuelto el problema de las condiciones inseguras en que laboran miles de trabajadores en el país.
No todo fueron malas noticias en ese rubro, al inicio de diciembre, el Grupo Minero México anunció la rehabilitación de la mina de Cananea, tras 18 meses de haber recuperado ese centro de trabajo, luego de tres años de permanecer cerrado por una huelga del Sindicato Nacional Minero.

























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