En cinco años, se duplicó la cantidad de estudiantes de secundaria y preparatoria que beben más de cinco copas cuando van de fiesta en el Distrito Federal.

Este incremento, según el diario Reforma, ya encendió los focos rojos entre autoridades de salud capitalinas y expertos.

En 2003, sólo uno de cada cuatro tomaba más de cinco copas al menos una vez por mes, un nivel considerado alto por las autoridades de salud. En tanto, para el año pasado, más de la mitad de los jóvenes consumía esa cantidad.

Esa estadística responde a la alta disponibilidad del alcohol por lo que se deben emprender acciones firmes para reducir los puntos de venta y el respeto a la distancia mínima de los expendios de bebidas alcohólicas y las escuelas, de acuerdo con Armando Patrón, director técnico de adicciones del Consejo Nacional contra las Adicciones.

Por su parte, Lydia Barragán, del Centro de Atención y Prevención de Adicciones de la UNAM, afirmó que la presión social y el hecho de que el alcohol esté asociado a momentos de convivencia acompañados de placer, sensación de euforia y relajación hacen que el consumo alto se incremente.