La pobreza infantil afecta ya a toda Alemania y no sólo al este más empobrecido, también a la zona más próspera del país en donde millones de niños dependen de la ayuda social, señaló un estudio publicado hoy por la fundación Berteslmann.

Pese a la buena marcha de los datos macroeconómicos, cada vez más niños son pobres en Alemania: el año pasado la cifra de menores que necesitaron ayuda económica del Estado se situó en más de 1.9 millones, es decir, 14.7 por ciento, y 52 mil más que en 2014.

Llamativas siguen siendo las diferencias en función de las regiones. En los estados federados del oeste del país, la cuota de hogares con menores de 18 años que necesitan la ayuda social conocida como Hartz IV es menor que en el este, pero registró un mayor aumento entre 2011 a 2015, pasando del 12.4 al 13.2 por ciento.

En los estados federados del este, de la extinta República Democrática Alemana, la cuota cayó en 2.4 puntos porcentuales, desde el 24 por ciento al 21.6 por ciento en el mismo periodo. Pero ello significa que más de uno de cada cinco niños viven en condiciones de pobreza.

La diferencia se explica en parte porque el desempleo es considerablemente mayor en el este que en el oeste y a que también en esa región hay un número mayor de familias monoparentales, es decir, padres o madres -en su mayoría madres- que crían a sus hijos en solitario.

Según la definición técnica, se considera que un hogar vive en condiciones de pobreza si sus ingresos son menores al 60 por ciento de lo que se considera ingreso neto promedio del país. Por ejemplo, en una familia de cuatro miembros, la frontera está en algo menos de los dos mil euros netos al mes.

Uno de los aspectos más preocupantes, según los investigadores, es que la mayoría de los niños afectados lo está a largo plazo: en promedio, el 57.2 por ciento de los niños de entre siete y 15 años dependieron de la ayuda más de tres años.

“Y cuanto más tiempo viva un niño en la pobreza, más graves son las consecuencias”, advirtió Anette Stein, experta en política de familia de la fundación Bertelsmann.

Según una serie de estudios sobre el tema en la última década, muchos de los niños que viven en condiciones de pobreza crecen socialmente aislados, sufren desventajas de salud y con frecuencia también problemas educativos en comparación con otros niños cuyos padres no tienen preocupaciones de este tipo.

Así se crea un círculo vicioso difícil de combatir. “Esos niños no invitan a otros a sus casas, no suelen participar en las excursiones escolares o en asociaciones deportivas y así tienen cada vez menos contactos de su edad y se aislan más”, señaló Stein.

Un riesgo especialmente alto de sufrir pobreza lo sufren los hijos de familias monoparentales o de familias numerosas.

Con casi un millón, más de la mitad de la cifra de niños que depende de ayuda son precisamente de familias monoparentales, normalmente de madre, y el 36 por ciento viven con dos o más hermanos.

Otro factor: la pobreza infantil afecta con más crudeza a los niños que viven en las ciudades que en los entornos rurales, alertan los expertos. En las ciudades en promedio uno de cada tres niños crece en una familia que depende de la ayuda estatal.

Bremerhaven, en el estado germanoccidental de Bremen, es la ciudad más afectada por la pobreza infantil en Alemania, donde la cuota se sitúa en el 40.5 por ciento. La sigue Gelsenkirchen, en el estado germanoccidental Renania del Norte Westfalia, con el 38.5 por ciento, y Hoffenbach, en el estado germanoccidental de Hessen, con el el 34.5 por ciento, todas ellas en el oeste.

Halle, Essen y la capital Berlín registran también cifras por encima del 30 por ciento, con un 33.4, 32.6 y 32,2 por ciento, respectivamente.

Al contrario, los estados con menores índices de pobreza son Baviera, con el 6.8 por ciento y Baden-Württemberg, con el 8.0 por ciento.

¿Y cómo se sale del problema? Sólo el 12.5 por ciento consiguen salir de forma sostenida de esa situación, y en el este es más difícil que en el oeste, apuntó Stein.

La asociación alemana Deutsche Kinderhilfswerk reaccionó alarmada por los datos, que consideró una “llamada de alerta” al gobierno alemán para que le dedique la atención que merece el problema, dijo el presidente de la organización, Thomas Krüger.

Krüger exigió un seguro básico para los niños, mejores posibilidades para un crecimiento sano y una mayor justicia educativa en las escuelas, así como más ayudas.

“El hecho de que pese a los buenos datos económicos, la pobreza infantil en Alemania se mantiene en un nivel escandalosamente alto deja en evidencia que tenemos un problema estructural que los políticos y la sociedad deben combatir con todos los medios y competencias a su alcance”, señaló.

Además, las familias monoparentales necesitan más opciones donde poder dejar a sus hijos para que el padre o la madre puedan trabajar para ganar lo suficiente para su mantenimiento. Krüger pidió también mejores condiciones fiscales para ellos, para que no tributen como meros solteros.

La Fundación Bertelsmann es privada y es un centro intelectual, un semillero de ideas que fue fundado en Alemania en 1977.

Su objetivo es estimular la solución de problemas sociales en todos los sectores de la población, sobre la base del empresariado y del principio de “el menos estado posible”.

Pertenece a la familia propietaria de la alemana Bertelsmann, el mayor consorcio europeo de medios de comunicación masiva y uno de los mas grandes del mundo.

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