Los autos que se venden y producen en México – y en general en América Latina- son menos seguros que los que circulan en países Europeos o en Estados Unidos, advirtió Alejandro Furas, secretario general de Latin NCAP, organismo global que verifica la seguridad dentro de los vehículos.

En conferencia de prensa criticó que esto se debe a que en México no existe una regulación estricta que obligue a las armadoras a incluir dispositivos de seguridad en los vehículos que producen y venden; incluso dijo que el Gobierno está atado de manos ante la industria automotriz.

Furas señaló que modelos que se venden en México, Brasil y Argentina tienen en su versión básica apenas bolsa de aire frontal y sistema antibloqueo de frenos , conocido como ABS, mientras que en Europa se les añaden bolsas laterales y laterales de cabeza, así como sistema de control de estabilidad, y en algunos casos hasta sistema autónoma de frenado de emergencia.

Pese a que consideró que este tema es de seguridad nacional, las autoridades mexicanas no endurecen la regulación a la industria automotriz para garantizar la protección integra de los ocupantes de vehículos y con ellos reducir las muertes y lesiones graves por hechos de tránsito.

“Un japonés, un americano, un europeo, un mexicano, un australiano, cuando chocamos a cierta velocidad, el cuerpo humano sufre de manera muy similar. Entonces hablar de que para México tener unos criterios que son más flexibles me parece una falta de respeto para los mexicanos”, lamentó.

Norma laxa

En ese sentido el secretario general de Latin NCAP recordó el caso de la NOM-194-SCFI-2015, publicada el 9 de mayo en el Diario Oficial de la Federación, norma que establece lineamientos a las armadores de autos para garantizar la seguridad de los consumidores, pero que, dijo tiene 25 años de atraso con respecto a Europa.

Dicha norma dota a la industria automotriz de cuatro años más, ya que entra en vigor en 2020, para cumplir con regulaciones exigidas como prueba de impacto frontal, latera y frenos ABS, pero se queda “muy por detrás de países como Ecuador, Brasil y Argentina”, ya que no incluye sistemas exigidos en otros países como el sistema de control de estabilidad.

Aunque la norma iba a ser lanzada desde 2014, relató Alejandro Furas, fue retrasada debido a la presión que habría ejercido la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) al Gobierno mexicano para demorar y flexibilizar la regulación.

“La historia es que en enero de 2014 en la norma estaba el impacto frontal y lateral y el gobierno tenía intención de publicar eso en julio de ese año. En abril de 2014 la AMIA pide que se eliminen esos dos requerimientos. En mayo de 2014 se mantiene el pedido de la AMIA para eliminar el choque frontal y lateral”, que “en Europa esto es obligatorio desde el año 1994”, comparó.

Gato por liebre

Asimismo consideró que esta norma es permeable para que las armadoras de autos puedan lanzar un primer modelo que cumpla con las regulaciones, pero en posteriores producción no incluyan los dispositivos de seguridad, lo cual ya ocurrió en India.

Y prueba de ello, dijo Furas, es este extracto de la norma: “en términos de lo dispuesto en el párrafo anterior, en ningún caso la Secretaría solicitará a los coorporativos hacer segundas pruebas o certificaciones de los dispositivos o sistemas de seguridad regulados que cuenten con informes de resultados o certificados emitidos por laboratorios de pruebas o por los organismos extranjeros de tercera parte reconocidos en otros países”.

Esto podría permitir que las marcas hagan cambios en sentido negativo “sin que el gobierno lo note”. Por ello, enfatizó, en Estados Unidos la regulación implica la verificación por parte del gobierno de los vehículos en venta y en caso de que estos no cumplan con las regulaciones, se hace una demanda judicial y obliga a que se detenga la producción.

Este esquema, lamentó, no podría funcionar en México ya que no tiene pista para pruebas de choque, se desconoce si cuenta con ingenieros en el gobierno con los conocimientos para realizarlas, o los fondos para comprar y testear los vehículos. “No tendría capacidad para controlar una norma así”, precisó.

Las carencias que detectó Latin NCAP en la norma 194 son la ausencia del sistema electrónico de estabilidad, la norma de protección a peatones, que implicaría instalar plásticos interiores en el frente del vehículo para aminorar la fuerza del impacto, y el periodo de entrada en vigor.

En resumen, finalizó, este tema “debería poner en vergüenza para el Gobierno de México. Más que nada porque la industria mexicana tiene una gran capacidad de producción de altísima calidad en seguridad para otros mercados, ¿por qué aquí no?”.