Los sindicatos griegos sumaron presión al Gobierno socialista con la tercera huelga general en un mes, la segunda en 24 horas, que paralizó los servicios públicos, en respuesta a los planes de austeridad para evitar la bancarrota de la endeudada economía helena.

Unas 50 mil personas, según los sindicatos, y 15 mil, de acuerdo con la Policía, principalmente del sector público, transporte, escuelas y hospitales recorrieron las calles de Atenas.

Durante la marcha de protesta, que pasó delante del Parlamento, se produjeron enfrentamientos entre grupos de radicales y agentes antidisturbios.

Varias sucursales de bancos, tiendas y las fachadas de algunos hoteles resultaron dañadas en los ataques de un grupo de unos 200 encapuchados, que se enfrentó a la Policía con piedras y artefactos incendiarios.

La estrategia de austeridad impuesta por una deuda pública del 113 por ciento del PIB, un déficit que supera el 12 por ciento y una perspectiva de recesión para 2010 que el propio Ministerio de Economía calcula en el 1.37 por ciento, loado desde la Unión Europea, tendría que servir para tranquilizar a los mercados y para rebajar el déficit hasta el 8.7 por ciento al final del ejercicio.