PALERMO. La unidad antidrogas de la policía italiana encontró una ruta nueva y lucrativa para el narcotráfico, que avanza en dirección este por la costa africana y siempre pasa por Libia, por una zona en la que el Estados Islámico compite con otros grupos armados.

Según autoridades la carga total de barcos interceptados en la misma ruta en poco menos de tres años asciende a casi 280 toneladas de hachís, valoradas en 2800 millones de euros, la mitad de todo lo decomisado en Europa el año pasado, según el centro de monitoreo de tráfico de drogas y adicciones de la Unión Europea.

“Una vez que llega a Libia le perdemos la pista”, dijo el coronel Giuseppe Campobasso, quien dirige la unidad antidroga en Sicilia que lucha contra el narcotráfico.

Envíos de hachís de Marruecos llegaban a España en barco a través del estrecho de Gibraltar, que se cruza en 35 minutos. 

Los barcos que son utilizados para el trasiego de droga llegan a tener el tamaño de un campo de fútbol, y fueron diseñados para coches y contenedores.

Los investigadores creen que el Estado Islámico ha cobrado impuesto por permitir el paso de la droga. Y eso se corresponde con lo mismo que hacen en el territorio que controlan en Siria e Irak, donde IHS Country Risks ha calculado que el siete por ciento de sus ingresos proviene del tráfico de drogas.

Desde el derrocamiento de Gadafi en 2011, la costa libia se ha convertido en una zona en disputa entre grupos armados. En 20014 se sumó el Estado Islámico que una vez controló zonas de Bengasi, Sirte y Derna que ahora están casi en manos de grupos leales al gobierno. (Con información de The New York Times)