La primera vez que Luis Ramírez Reyes presenció un avistamiento de objetos voladores no identificados (OVNIS) se sintió defraudado. Había dedicado 25 años al estudio del fenómeno, por lo que ver sólo “lucecitas” en el cielo le causó desilusión.

Con 67 años de edad, el hombre no ha hecho más que mirar al cielo con un objetivo: poder comprender “¿a qué vienen los grises (extraterrestres)?”.

Pionero en la llamada “nueva era OVNI en México”, no duda en sostener que “los objetos voladores no identificados existen desde siempre. Están y seguirán estando. Porque somos un planeta más de miles de millones que hay visitables”.

Sin embargo, reconoce que el estudio del tema es “altamente pantanoso, patinoso, delicado” y que fácilmente se puede caer en fanatismos y “charlatanería”. Además de que analizarlo es causa de críticas, adjetivos descalificadores y hasta ofensas.

Sin embargo, dice, “el tema lo hacemos cierto quienes queremos hacerlo cierto”, pues es un fenómeno en el que no se obliga a nadie a creer en él.

Luis Ramírez Reyes impulsó con el conductor Nino Canún los primeros debates sobre OVNIS en medios. Lleva 45 años estudiando el fenómeno y por eso señala que falta mucho para poder hacer ciencia al respecto.

Originario de San Luis Potosí, refiere que el fenómeno no es para fanáticos o creyentes, sino para quienes tienen ganas de investigar, pues no se trata de fe ni creencias ni mitos, es de ciencia.

“Esto es de investigar. Y los astrónomos me dan la razón. No es obligación de nadie creer. Es un tema más que causa furor, descontento, etcétera, como sucede en todas las materias”.

Pero no por ello omite reconocer que hablar del tema de existencia de “grises” o vida en otros planetas significa “estar expuestos a la fanfarronería, al escarnio. Simplemente es una materia más que a los que les gusta la llevamos con objetividad y a quienes no les gusta, felicidades”.

El hombre incursionó en los primeros textos sobre el tema y refiere que mirar el cielo siempre ha sido su afición, por eso primero tuvo un telescopio antes que una pelota de futbol. “Miraba al cielo porque tiene que haber vida en algún lugar de esos”.

Reconoce que al estudiar el fenómeno tardó 25 años en ver un OVNI, y cuando lo miró su impresión fue decir “tanto estudiar para ver esas lucecitas que se mueven indiscriminadamente. Me siento defraudado”.

Sin embargo, refiere que no necesita ver un OVNI ni un extraterrestre para creer en ellos, pues su premisa es que el tamaño del universo da cabida para vida en otros planetas.