El Congreso de Guanajuato aprobó la Ley de Voluntad Anticipada para que los enfermos terminales puedan tener una  "muerte digna" cuando se le decrete un mal incurable o irreversible, y cuyo pronóstico de vida sea menor a seis meses, publicó Milenio.

La pancista Leticia Villegas, promotora de la norma, dijo que se busca amparar a un enfermo, en las condiciones señaladas, para que pueda de manera libre, inequívoca, consciente e informada rechazar tratamientos que prolonguen su vida.

La ley no promovería la eutanasia para el enfermo, sino el derecho que tiene a recibir o no ayuda médica que disminuya su malestar. Lo que sí recibirá serán métodos para aminorar el dolor, asistencia psicológica, sociales y espirituales, pero no el tratamiento.

Los diputados acordaron la creación de una dependencia que maneje una base de datos con el registro de "enfermos terminales", para que haya un control y se oficialice a aquellos que desean tener una muerte digna a través de una "voluntad anticipada".

El objetivo de la ley, dijeron, que se pretende evitar que por medios extraordinarios y desproporcionados se prolongue no la vida sino la agonía.

También confirmaron que los pacientes incurables no podrán ser donadores de órganos.