El dictador alemán, Adolfo Hitler, padecía halitosis, tenía una mala alimentación y temía ir al dentista, según los estudios de la odontóloga Menevse Deprem-Hennen en su doctorado titulado “El dentista del diablo”.

La conclusiones de la investigación señalan que, tras analizar actas del especialista personal de Hitler, el general de las SS Johannes Blaschke, el “Führer” tenía una fuerte halitosis, además de malos hábitos alimenticios y sufría parodontosis.

Éstas no han sido las únicas noticias relacionadas con Hitler y las patologías estos días. En otra biografía médica de la que informa el diario Telegraph, el caudillo alemán tomó durante los años en los que estuvo al frente de la cancillería 82 tipos diferentes de medicamentos, incluido un extracto de testosterona para conseguir tener sexo con Eva Braun.

La información proporcionada en el libro está basada en los informes médicos de otro doctor, Theodor Morrell, y según el equipo de investigadores que han sacado a la luz dichos datos "se han derribado muchos mitos sobre el dictador", como el de que sólo tenía un testículo o padecía sífilis.