Los negocios se ganan o se pierden según la imagen que proyectan las empresas, a través de la vestimenta, pulcritud, puntualidad y presencia de sus directivos, vendedores y empleados.

Cuando uno de estos puntos falla, se transmite desconfianza, incapacidad, deficiencia y falta de profesionalismo, lo cual se traduce en pérdida de ventas.

La consultoría Imagen Excellence reportó que 93 por ciento del impacto que provoca una compañía está en lo que el público percibe de las personas que manejan o trabajan en la misma.

Para lograr un mejor impacto los profesionistas deben enfocarse en:
1. La apariencia y vestimenta deben respaldar tu posición. Si ejerces un puesto de autoridad o liderazgo, tu imagen tiene que mostrar capacidad, conocimientos y experiencia.

2. Usa ropa adecuada al físi­co: un traje de dos botones luce mejor en un hombre delgado; uno de tres beneficia a un ejecutivo de baja estatura.

3. Elige colores adecuados al tono de piel. Debe haber armonía; busca tonos obscuros, telas lisas y sin textura.

4. Cuida tu higiene: debe ser impecable. La pulcritud es bienvenida en el mundo de los negocios e incluye el peinado, salud de tu piel, aroma, aliento, manos y uñas recortadas.

Errores comunes
Sin importar si eres mujer u hombre debes evitar el uso de:

• Prendas con rayas, estampados o cuadros.

• Zapatos sin lustrar, desgastados o sucios.

• Talla incorrecta en tu ropa o accesorios.

• Joyería excesiva. Los hombres sólo pueden traer la argolla de matrimonio.

• Portar el teléfono celular en el cinturón.

• Traer bolígrafos en la camisa.