La gestión de proyectos públicos exige, a priori, una planificación absoluta; calcular su viabilidad, además de la planificación técnica y presupuestaria, sin embargo en México han trascendido casos en los que se han multiplicado los presupuestos iniciales e, incluso, se han inaugurado clínicas sólo para la foto y si- guen sin dar servicio.

Elefantes blancos como la Torre Administrativa del Gobierno de Nuevo León o la Estela de Luz inaugurada —tarde, mal y nunca— para conmemorar el bicentenario de la Independencia, han escandalizado a la opinión pública en los últimos años.

Sin embargo, echando cuentas, en el país se han levantado infraestructuras que han sobrepasado el costo del último viaje a Marte financiado por el Gobierno de India.

Para viajar al Planeta Rojo, Nueva Delhi pagó mil 28 millones de pesos (74 millones de dólares), menos de lo que se pagó por la Biblioteca Vasconcelos, el Puente Baluarte o el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que estima una inversión para su operación de nueve mil millones de pesos anuales (446 mil 979 millones de pesos hasta 2069).

Con estas cifras del AICM sobre la mesa, nuestro país podría financiar 454 viajes a Marte, con financiación india.