Irán comenzará la próxima semana la construcción de dos nuevas plantas nucleares de mil megavatios de potencia en el complejo de Bushehr, en el sur del país, unas obras que se realizarán con cooperación rusa y que se calcula estarán completadas en diez años.

Según informa hoy la prensa local, el director de la Agencia Iraní de la Energía Atómica, Ali Akbar Salehi, indicó que los trabajos comenzarán a más tardar el 8 de septiembre, en un proyecto que requerirá 10.000 millones de dólares y que cuando esté completado permitirá a Irán ahorrar hasta 22 millones de barriles de crudo al año en la producción de energía.

La construcción de estas plantas es fruto de un acuerdo entre Irán y Rusia firmado en noviembre de 2014 con el fin de ampliar el complejo atómico de Bushehr, donde ya opera desde 2013 un reactor nuclear de mil megavatios de potencia también construido por empresas rusas.

Ese acuerdo prevé la construcción de ocho plantas nucleares en territorio iraní y en él están incluidos asuntos como el procesamiento de uranio enriquecido y la producción de combustible nuclear.

Según el contrato del proyecto, todas las fases de la construcción, incluido el suministro de equipos y de combustible nuclear, estará bajo el control del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

"En el contrato de cooperación con Rusia, el énfasis se ha puesto en emplear las capacidades técnicas de Irán para desarrollar el proyecto", explicó Salehí.

La construcción de la primera central atómica de Bushehr fue posible después de que Irán y las potencias del Grupo 5+1 (Francia, Rusia, Reino Unido, EEUU, China y Alemania) llegaran a un acuerdo con el país asiático para negociar sobre su polémico programa nuclear a cambio de ciertas concesiones sobre las sanciones que pesaban contra el país.

La planta había comenzado a construirse en la década de 1970 con ayuda alemana, pero el proyecto se interrumpió tras el triunfo de la Revolución Islámica (1979) y no se reanudó hasta febrero de 1998, tras firmarse un acuerdo con Rusia.

Luego volvió a congelarse su desarrollo hasta que dieron inicio los diálogos atómicos con Irán, cuya conclusión exitosa en julio de 2015 levantó todas las sanciones que pesaban contra la República Islámica y abrió la puerta a nuevas cooperaciones en materia energética y nuclear.

Los planes energéticos iraníes prevén la construcción de nuevas plantas nucleares para cubrir una demanda nacional estimada en unos 20.000 megavatios y reducir su dependencia de los combustibles fósiles para producir energía.

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