Conoce aquí la historia de la polémica que destató la niña rubia por pedir limosna en las calles

La Procuraduría de Justicia del Estado de Jalisco informó que la niña Liseth Alondra de cinco años de edad no es víctima de robo o secuestro y sería hija legítima de la pareja que vende chicles y pide limosna en el cruce de las avenidas Vallarta y Niño Obrero en la ciudad de Guadalajara.

En este momento, la menor se encuentra en un albergue, porque a decir de la autoridad, aún así le van a hacer pruebas de ADN a la madre para corroborar sí es su hija.

El Procurador de Justicia del Estado, Tomás Coronado Olmos indicó que los padres han presentado documentos como actas de nacimiento para garantizar el parentesco de la menor.

En tanto, el DIF Jalisco argumenta que la madre ha caído en contradicciones, no sobre la identidad de la pequeña, sino respecto a datos generales como el domicilio en el que habitan y por ello se mantiene retenida a la pequeña y realizarían pruebas periciales adicionales.

Del mismo modo confirmaron el nombre de la menor como Liseth y no Leslie.

Además de Liseth, la autoridad también tiene retenidos a un hermano y un primo de la pequeña, ello por que al parecer, aunque no eran víctimas de maltrato, sus familiares los hacían trabajar en los cruceros.

La PGJE defendió su actuación señalando que el aseguramiento de los niños no se hizo por cuestiones de racismo, sino que porque el DIF se los solicitó. Por su parte esta dependencia indicó que ellos intervinieron porque hubo denuncias de ciudadanos y no tanto por el color de piel o características físicas de la menor.

Señalaron que si la gente denunciara casos semejantes de explotación infantil, actuarían de la misma manera.

El caso de Liseth Alondra causó polémica entre los habitantes de Guadalajara después que una foto donde aparece mendigando por las calles, se difundió más de 68 mil veces en redes sociales y varias personas indicaban que como la tez de la menor no concordaba con los rasgos de sus padres, era probable que era robada y explotada laboralmente.

De inmediato mucha gente replicó la difusión de esta imagen señalando que era una cuestión racista e incluso clasista. Argumentaban que si la niña fuera morena o de otro tipo de tez, probablemente nadie hubiera hecho notar su situación de calle, además que el color de piel no es indicativo o podría justificar que alguien viva o no en la indigencia.

Luis Arturo Jiménez, director de quejas de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos Jalisco, señaló que en este momento la dependencia está muy atenta en torno a la actuación de las autoridades en este caso, sin embargo, también vigilarán el respeto a los derechos de la menor.