En este club swinger de la colonia Nápoles, como en casi todos los del Distrito Federal, la fiesta empieza a las 10 de la noche. A esta hora, los mitos sobre dicho ambiente se desvanecen. En la mayoría de los casos al margen de la ley y en la clandestinidad.

Estrella y Alejandro tienen 10 años de casados y para vivir la experiencia eligieron dicho sitio, de entre los 45 bares, hoteles y casas swinger que, según la Asociación Nacional de la Industria de Discotecas, Bares y Centros de

Espectáculos (ANIDICE) existen en la zona metropolitana del Valle de México y de los que el Instituto de Verificación Administrativa no tiene ningún registro.

Los primeros meses de frecuentar el lugar sólo miraban. Luego comenzaron a tocarse frente a otras parejas y transcurrieron dos años para que ambos interactuaran sexualmente con alguien más.

Esta noche de primavera él espera mirarla con otro hombre, y ella a él con otra mujer.

Hace ocho años, de acuerdo con Ismael Rivera, presidente de la ANIDICE, sólo existían en el DF dos clubes swingers, pero ahora, con el boom de la Internet y las redes sociales, hay 45 (2,150% más).

“Los swingers encontraron una nueva forma de conocerse y comunicarse”, asegura Mauricio Álvarez, presidente de La Casa de la Lujuria.  

Cada fin de semana Estrella y Alejandro se encuentran con al menos 100 parejas; hace cinco años sólo eran 20.

Los mitos sobre el ambiente son muchos y Mauricio se encarga de desmentirlos: no es exclusivamente para parejas; no es obligatorio entrar desnudo y que tengas sexo con alguien más no es obligatorio”, detalla.

Los administradores o dueños de los clubes coinciden en que 70% de quienes los visitan son parejas y el resto está compuesto por mujeres y hombres solos que buscan un trío.

Según los organizadores de estos eventos, 95% de las parejas y los asistentes rondan edades arriba de los 30 y abajo de los 50. Sin embargo esta noche, una pareja joven se encuentra en el lugar.
–¿A qué han venido ustedes?, se le pregunta a este matrimonio que miran atónitos lo que ocurre a su alrededor.
–“Es la primera vez que venimos –responde ella–, me gusta el ambiente, pero no sé hasta dónde llegaría yo. Creo que no muy lejos”.

Miguel, quien organiza encuentros swiniger en hoteles de la colonia Doctores desde hace 10 años asegura que 80% de las personas que asisten a reuniones swingers lo hacen para sostener algún encuentro sexual. El resto, sólo para observar o ser observados.

Mientras unos dan rienda suelta a nuevas expriencias, otros cuestionan la legalidad y funcionamiento de esto lugares.

A decir del presidente de la ANIDICE, todos los lugares swingers obligan a los asistentes a un consumo mínimo y algunos realizan espectáculos de sexo en vivo, lo cual está prohibido por la Ley de Establecimientos Mercantiles.  
“Hay muchos que no tienen el uso de suelo adecuado y también están incurriendo en una violación a la ley”, agregó.

Por su parte, Orlando Anaya, integrante de la Comisión de Salud en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), afirma que éstos representan un riesgo para los asistentes por las enfermedades de transmisión sexual.

“No existen lineamientos de salud para que los clubes estén obligados a seguir, como el uso del condón; ellos pueden tener sus reglas, pero ello no garantiza que se promueva su uso”, afirma el legislador.
Así, cada vez más clubes swinger abren sus puertas para recibir a parejas experimentadas o inexpertas.


BOOM

1,000 por ciento ha crecido el número de personas que asisten a los clubes swingers en el DF, afirman dueños y organizadores.

700 pesos es el promedio de la entrada para estos lugares por pareja o por hombres solteros; las mujeres solas entran gratis.  

70 mil pesos es la derrama económica en una noche.

Cita
“Las personas que asisten corren el riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual”
Orlando Anaya, integrante de la Comisión de Salud de la ALDF.


“No es no”
Las reglas son muy claras, dice Miguel, quien organiza encuentros entre parejas en hoteles de la colonia Doctores.

“No es no y no se pregunta por qué, es la norma principal dentro de este ambiente, es la sagrada que no debe romperse”, afirma tajante.

Alejandra, la esposa de Miguel, da más detalles de las reglas del juego.

“Siempre hay que cuidar la higiene, quien no lo hace difícilmente es aceptado en el ambiente. El uso del condón es indispensable.

Embriagarse no está permitido, va contra la propia naturaleza del swinger: un apersona borracha no podría sostener un encuentro sexual.  

Laura, propietaria de un bar swinger ubicado cerca de Paseo de la Reforma, habla de otras reglas: las de seguridad.

“Puede suceder que vienen parejas a contactar a hombres o mujeres solos. Les proponen un trío y que prefieren que sea en un hotel. Ahí corren riesgos innecesarios. Por eso se recomienda que lo que vaya a pasar, suceda aquí mismo”, asegura.