Los sismos de 1985 dieron vida a la sociedad civil mexicana. Los miles de damnificados que dejó el desastre natural se unieron en busca de mejores condiciones de vida y tras ello surgió la Asamblea de Barrios.

Marco Rascón, líder de ese movimiento hasta 1997,  hace un balance sobre la evolución de esa sociedad que cambió a la capital del país.


¿A 31 años de los simos de 1985 cuál es el balance que haces sobre la evolución de la sociedad civil?

- La sociedad antes de 1985, particularmente aquí en la Ciudad de México, podemos decir que estaba organizada bajo un control muy determinante por parte del sistema corporativo que representaba el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el cual estaba en los barrios, en el comercio, en todas partes.

Entonces a partir del terremoto por la ineficiencia de esa misma estructura para poder reaccionar ante la emergencia prácticamente se deshacen muchos de los controles y esto da el surgimiento al protagonismo solidario, vecinal, comunal que de alguna manera es el que atiende los temas de la emergencia

El sismo del 85 lo que vino a hacer es romper esa barrera y ese comportamiento gubernamental y lo que resulta es una cantidad de movimientos que se unifican en lo que fue la Coordinadora Única de Damnificados (CUD) y termina siendo un movimiento existoso porque prácticamente se detienen los planes de desalojo de la población de las áreas centrales de la ciudad y lo que se hace es una defensa de los barrios, de los predios donde estaban las vecindades y ahí se logra una reconstrucción de cerca de 60 mil viviendas.

Este surgimiento de la sociedad civil va acompañado de un cierto optimismo de que las cosas pueden cambiar para bien.

¿Qué tanto se ha afianzado esta sociedad civil o qué tanto ha dejado de notarse en la vida pública?


- Está presente, es muy crítica. Es la que elige al gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas, de Andrés Manuel López Obrador, de Marcelo Ebrard , de Miguel Ángel Mancera. No es un cheque en blanco.


El propio gobierno no ha valorado ese acto generoso de la sociedad y en cierto sentido se ha generado un distanciamiento. Y creo que el sistema de partidos no ha estado a la altura de lo que es el desarrollo de esta misma sociedad.

¿Esta sociedad civil no ha perdido la calle y ha ganado las redes?


- Hay un cierto repliegue. En las redes sociales hay una protesta, un encono en muchos sentidos y ha generado formas que no han ayudado mucho a la posibilidad de generar confianza para que se pase de lo virtual a lo real.

¿A 31 años del sismo qué vicios continúan en la sociedad?

- Un sector todavía es muy anuente a las formas corporativas y clientelares. Hemos visto como los partidos siguen con las prácticas de utilizar las despensas, los tinacos, en la idea de captar estructuras que garanticen cierta representación en favor de un partido. Ese tipo de prácticas no han sido rechazadas de manera contundente por la propia sociedad.


¿Por qué surge la Asamblea de Barrios?

- La Asamblea de Barrios surge dos años después del sismo, en 1987, que es un año muy especial porque la inflación fue muy alta , hubo mucho miedo de los propietarios de ser expropiados en sus predios.


Recuerdo que se abrió un censo en la colonia Atlampa en febrero/ marzo de 1987 y yo pensé que en un mes se iban a inscribir una 30 familias; pero el primer día fueron 950 familias a pesar de que no había un volante ni un llamado formal.


Entonces la Asamblea de Barrios surge para impedir los lanzamientos y que se generaran políticas crediticias. Resultado de eso construimos más de 60 mil viviendas nuevas en el área central donde la gente tenía su propio baño aunque la vivienda fuera pequeña.

¿Por qué se desvirtuó la Asamblea?

- La estructura de este movimiento estaba centralizada y teníamos vigilancia sobre los estafadores, sobre la gente que quería llegar a abusar .

No obstante, desde el propio gobierno, los partidos, particularmente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), todo mundo buscó la manera de destruir la organización centralizada y todo mundo usó lo que era la base para corporativizarla.

Y con base en ello se fue perdiendo la credibilidad y se desprestigió la propia lucha por la vivienda. Entró en el terreno de los intereses inmobiliarios pues muchos de los viejos dirigentes se convirtieron en agentes de bienes y raíces más que en dirigentes de un movimiento popular.


Lo que sucedió en la colonia Condesa y en predios invadidos en el área central es porque las organizaciones criminales también buscaron ampararse en la Asamblea y como no hay un control, pues el nombre todos se lo pusieron.


¿Este movimiento podrá recuperar su credibilidad?


- Siento que las cosas van cambiando. La Asamblea de Barrios tiene una historia mucho más grande e importante que lo que ha pasado en estos últimos años, pero creo que hay una disposición a quererla destruir.

¿Qué aprendizaje dejaron los sismos?

- El gran tema justamente para resolver los problemas de la ciudad es la planeación, pero donde la propia ciudadanía tiene que ser parte de ella en conjunto con la elaboración de un plan maestro para saber a dónde queremos llevar a la ciudad.

No es lo mismo que los intereses económicos impongan sus condiciones.

¿El Gobierno Federal y local han creado políticas públicas que realmente puedan atender un siniestro como el de 1985?


- Después del 85 se estableció que la ciudad no podía crecer verticalmente de manera compacta lo que generó un crecimiento espacial hacia las periferias .

Ahora soy partidario de que la Ciudad de México no puede crecer hacia afuera porque entonces nos vamos hacia los suelos de conservación y sus beneficios ecológicos.

Entonces se deben crear los mecanismos para tener una visión dinámica y ordenada de los cambios de los usos de suelo y no estar sujeto a las empresas inmobiliarias.


En cuanto a las políticas de Protección Civil creo que se han desarrollado bastante; sin embargo nunca serán suficientes para todas las amenazas y debilidades que tiene una ciudad como la nuestra.

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