Cuando Santiago Gómez, de 4 años, se extravió en enero del año pasado, su familia puso sus datos en un correo electrónico y entre ella y sus amigos se encargaron de circularlo. El niño regresó con su familia en marzo de 2009, cinco meses después de que fue sustraído de la casa de su padre.

La cadena de correo sobre Santiago aún circula por Internet. En algunas ocasiones, los reportes son de niños extraviados en el 2007 y recuperados ese mismo año. En varios casos, los emisores originales siguen recibiendo llamadas de gente que quiere ayudar.

La familia de Santiago cree que Internet fue de gran ayuda para recuperarlo, pues el niño había sido sustraído por su madre, quien optó por devolverlo cuando varios de sus conocidos le dijeron que la noticia de la sustracción de su hijo circulaba por la red.

A Daniela Rodríguez, de San Luis Potosí, le llaman constantemente para preguntar por Óscar González, quien a través de un correo electrónico pide un donador de sangre ORH positivo. A diferencia del de Santiago, el de Óscar es un correo falso, una broma que sus amigos decidieron jugarle... desde el año pasado.

¿Cuánto viven las cadenas de correo?

Las cadenas “sociales”, específicamente las que tienen que ver con trata de personas, tienen un tiempo de vida más corto que otras como las que advierten de agujas en los cines, u otros supuestos peligros, explica Andrés Velázquez, director de Investigaciones Especiales de Mattica, el primer laboratorio e-Forense de México.

Velázquez estima que estos correos viven unos cinco años y que es el grupo cercano a la persona que hace la búsqueda la que genera el seguimiento. Pero cada vez que se escala un nivel más, un 60 o 65 por ciento de quienes lo reciben ya no lo reenvían.

“Si lo vemos como una pirámide, cada vez que baja el nivel, posibilidad de reenvío es menor”, dice el experto.

Recursos para cibercriminales

Es difícil discernir cuándo un correo es parte de una “cadena válida” (con origen y causas reales) y cuándo son engaños (hoax) diseñados por ciberciminales, explica Leonardo Castro, Director de TrendMicro, empresa dedicada al diseño y comercialización de software antivirus.

Los cibercriminales podrían crear una cadena falsa para obtener una base de datos más segmentada y luego comercializarla, ese es su negocio. Porque saben que el reenvío funciona a través de redes (de amigos, de familiares), es decir, tienen cierta inteligencia social, explica Castro.

Pero las modalidades más recientes para robo de datos personales ocurren en Facebook y en Twitter y aprovechan “causas” más globales como pretexto: solicitar ayuda para los damnificados por el terremoto en Haití, o el  de Filipinas.