A dos siglos de la guerra de Independencia, México perdió su autonomía económica y se convirtió en una economía dependiente del sistema financiero nacional e internacional.

Cifras del INEGI reportan que en 1814, en pleno movimiento insurgente, la deuda interna de nuestro país apenas sumaba 68 millones de pesos.

En la actualidad, este monto alcanza dos billones 602 mil millones de pesos, a lo que se suman 49 mil 373 millones de dólares, en adeudos contratados por el Gobierno federal con autoridades e inversionistas extranjeros.