Addis vive en Xochimilco desde hace nueve años. Disfruta de sus artesanías, de las compras en el mercado y la vendimia en el tianguis.

Sin embargo, evita dar un paseo en los canales a bordo de una trajinera.

Entre sus razones se en­cuentra el precio por paseo y el descuido al que se ha visto sometido el lago.

La también diseñadora dice que las visitas a Xochi­mil­­co se han convertido “en un pretexto para emborra­char­se”.

Incluso comenta que hay quienes le han cambiado el nombre a las trajineras por trajinebrias.

“En Xochimilco no hay ho­rarios de cierre, permiten subir a mucha gente a las trajineras y la entrada de be­bidas alcohólicas”, señaló.

Addis cuenta que hace seis meses que no va a nin­gún embarcadero, por­que no se siente segura pese a la presen­cia de policías.

“No me daba confianza que dejaban subir a personas muy tomadas o no les decían nada por juntar las trajineras, sobretodo en viernes o sá­bado”, recuerda.

Al respecto, el director del Agrupamiento Fuerza de Tarea de la Secretaría de Seguridad Pública del DF (SSP-DF), Emilio Chávez re­fiere que cuentan con 50 elementos para vigilar los 180 kilómetros de canales.

Dicha labor está a cargo de la Policía Ribereña, que per­tenece a Fuerza de Tarea.
El grupo opera desde hace más de nueve años, pero el nú­mero de integrantes se ha reducido 50%, pues inició ope­raciones con cien elementos. Chávez reconoce que hacen falta policías para vigilar mejor los canales de Xochimilco.

Sin embargo, explica que la navegación en la zona debe ser lenta pues un elevado oleaje puede afectar a las trajineras que pasean a los turistas. “Por eso es que la gente tiene la percepción de que no vigilan bien los policías”, detalla.

Las bajas en la agrupación ribereña, dijo, se deben a que trasladan a los elementos a otras áreas de la SSP.

Para Addis, la chica residente de Xochimilco, la tranquilidad que distinguía a dicha zona lacustre se está perdiendo.

“La gente no tiene respeto, encontraron en las trajineras otra forma de ir a tomar”, menciona.