El Estado y las organizaciones delictivas se disputan ahora el control de las policías, que anteriormente estaba en manos de los criminales ante la debilidad institucional, reconoció el director general del Cisen, Guillermo Valdés Castellanos.

El director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) sostuvo que la acción del Estado para fortalecer las instituciones policiacas generó una contrarreación de la delincuencia organizada, al entrar en un 'proceso de disputa y lucha' entre ambos.

Ese enfrentamiento ha provocado que en lo que va de la actual administración 28 mil personas hayan muerto a consecuencia de la violencia generada por los criminales, detalló.

Del 1 de diciembre de 2006 a la fecha, abundó, se han registrado 963 enfrentamientos en calles y carreteras entre las bandas delincuenciales y las fuerzas del Estado, lo que representa casi uno a día.

Durante la segunda sesión de los Diálogo por la Seguridad, Evaluación y el Fortalecimiento convocado por el presidente Felipe Calderón, expuso que anteriormente muchas de las policías estatales y municipales estaban bajo el control de los criminales.

Además se reportaba presencia del crimen organizado en casi todo el país y los diferentes grupos delictivos tenían conflictos que generaban enfrentamientos y violencia, mientras que la percepción ciudadana era generalizada en cuanto a la inseguridad en las entidades.

Por tal motivo las autoridades federales se enfocaron al fortalecimiento institucional y la depuración de dichas corporaciones, explicó el funcionario público.

Señaló que la actual administración ha tenido que enfrentar varios fenómenos de manera simultánea, como la presencia de organizaciones criminales en todo el país que se disputan de manera violenta el control de los territorios y que además se trata de grupos estructurados con poder de corrupción y gran capacidad de fuego.

El gobierno de Calderón ha trabajado para fortalecer las instituciones, que para 2006 eran débiles e insuficientes para atender la seguridad y procurar la justicia, además de que el proceso de adicción a las drogas en el país ha sido creciente, pues seis por ciento de los mexicanos entre 12 y 65 años ya usaban algún tipo de sustancia ilegal.

Otro de los retos que se enfrentó en la primera mitad de la actual administración fue la escasa cooperación internacional para la atención de este fenómeno, que es de escala global, aseveró.

Al respecto Valdés Castellanos hizo hincapié en la necesidad de que Estados Unidos actúe con mayor firmeza contra el tráfico de armas hacia México.

Entre los pendientes en materia de seguridad, el director general del Cisen precisó que esperan reducir los niveles de violencia en el territorio nacional, limitar la capacidad financiera de los grupos criminales, así como eliminar las causas y los componentes de las conductas delictivas en la sociedad mexicana.