"Mi hermano se quedó en la troca, los militares le pusieron la pistola en la cabeza y le dijeron que hasta ahí llegaba. Uno de ellos dijo: 'Mátalo, como sea se va a morir", cuenta Cintya Salazar, madre de los dos niños muertos por el Ejército en Matamoros, Tamaulipas.

En entrevista con Carmen Aristegui, Salazar desmintió lo dicho por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y repitió su versión de los hechos ocurridos el pasado 3 de abril en la carretera Ribereña: Que no se encontraban en medio de un fuego cruzado, que los militares no les pidieron que pararan y que una ves que los asaron comenzaron a disparar, que no hicieron caso a sus peticiones de alto al fuego y que ahora quiere que se haga justicia por la muerte de sus dos hijos.

"Él (Gómez Mont) no estuvo en los hechos, no vivió lo que nosotros vivimos", dijo en la Primera Emisión de MVS Radio. "Yo lo recuerdo bien y no estoy de acuerdo en lo que dicen... Yo estoy peleando lo que es mío y no voy a descansar hasta que se haga justicia porque no es posible que sigan pasando estas cosas y que el Presidente no haga nada".

Cintya Salazar aseguró que no hay manera de que los militares no hubieran visto que se trataba de una familia pues aunque el vidrio trasero está polarizado, los laterales y el frontal no. "Ellos vieron a mi niña de tres años que llevaba enfrente y a mi sobrino de tres meses, porque sí lo vieron", dijo.

Y después de narrar los hechos, aseguró que su hermano Carlos, quien se quedó al final en la camioneta Tahoe debido a que no pudo salir porque fue herido en los pies, le contó que los militares lo amenazaron

"Mi hermano me dijo que cuando se quedó en la troca los militares se arrimaron y le pusieron una pistola en la cabeza. Y uno de ellos dijo: 'Mátalo, como sea se va a morir", cuenta. "Mi hermano lo único que dijo fue: 'Mi familia, mi niño de tres meses', porque él creía que ya todos etábamos muertos".